Cada 29 de agosto se conmemora el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, una fecha proclamada por la ONU en 2009 y celebrada por primera vez en 2010, con el propósito de concienciar al mundo sobre los devastadores efectos humanos y medioambientales de las pruebas nucleares.
La iniciativa nació a propuesta de Kazajistán, en recuerdo del cierre del polígono de ensayos nucleares de Semipalatinsk, clausurado en 1991 tras décadas de explosiones que afectaron gravemente a la población y al entorno.
Desde el primer ensayo nuclear realizado en 1945 en Nuevo México, se han efectuado más de 2.000 detonaciones en todo el mundo, la mayoría con graves consecuencias. Entre ellas destacan las dos bombas lanzadas por EE.UU. en Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial, así como la denominada “Bomba del Zar”, el artefacto más poderoso de la historia, probado por la Unión Soviética en 1961.
Aunque la comunidad internacional ha avanzado en la condena de estas prácticas, aún no ha entrado en vigor el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (1996), ya que ocho países con capacidad nuclear —incluidos EE.UU., China, India y Corea del Norte— no lo han ratificado.
Las Naciones Unidas promueven esta jornada para insistir en la necesidad de lograr un mundo sin ensayos ni armas nucleares. Organizaciones sociales, activistas y ciudadanos participan cada año en actividades educativas, conferencias y campañas de sensibilización, recordando que la presión pública es clave para alcanzar el desarme nuclear total.












Esoensayos han hecho pilas de daño al medioambiente y a la gente
La ONU siempre inventa días, pero este sí tiene sentido
Oh pero no sabía que había un día contra los ensayos nucleares
Recordar Hiroshima y Nagasaki debería bastar para que nunca más se repitan estos horrores.
El Tratado de Prohibición debería ser obligatorio para todos los países con armas nucleares.
Qué bueno que exista un día para concienciar, pero necesitamos más acción que palabras.
Cada bomba probada deja una herida en el planeta que nunca sana.
Es increíble que en pleno siglo XXI todavía haya países que se nieguen a frenar los ensayos nucleares.