La Defensoría del Pueblo de Colombia anunció este martes que unas 70 familias se han visto obligadas a desplazarse desde agosto por la ola de violencia que azota a la ciudad de Riohacha, en el departamento La Guajira, al noreste del país.
El organismo estatal informó que en la zona se repiten enfrentamientos entre las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada y las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AUC), dos grupos paramilitares que se disputan el control territorial de la Troncal del Caribe y sus áreas circundantes.
«Asesinatos y secuestros afectaron durante todo agosto a la población en general, asentada en áreas urbanas y rurales», precisó la Defensoría del Pueblo, que ya emitió una alerta temprana de inminencia el pasado 21 de junio, advirtiendo sobre ese escenario de riesgo en Riohacha y el municipio de Dibulla.
A través de un video publicado en las redes, el defensor del Pueblo, Carlos Camargo Assis, instó al Gobierno colombiano a tomar medidas urgentes y eficientes para prevenir la vulneración de derechos humanos de la población.
Las 70 familias que se vieron obligadas a salir de sus lugares de residencia para salvaguardar su vida e integridad llegaron hasta la sede regional de la Defensoría del Pueblo, que procura brindarles apoyo psicosocial, detalló Camargo Assis.
«Las autoridades deben implementar acciones urgentes y eficaces para evitar que sigan siendo vulnerados los derechos humanos de quienes habitan en la zona rural de Riohacha y las poblaciones vecinas», indicó el funcionario.
Según datos de la Defensoría, tan solo en los primeros seis meses del 2023 se produjeron 59 desplazamientos masivos, con un estimado de 18.755 personas sacadas a la fuerza de sus territorios por culpa de la violencia.









La violencia en Colombia es un problema que debe abordarse con determinación y voluntad política.
Es triste ver cómo la violencia sigue afectando a comunidades enteras en Colombia. Esto debe terminar.
La Defensoría del Pueblo está haciendo lo que puede, pero el Gobierno debe asumir su responsabilidad.
La situación en Colombia es desgarradora. El mundo debería prestar más atención y ofrecer ayuda.
Mi corazón está con las familias que han tenido que huir de la violencia en La Guajira.
Los líderes colombianos deben unirse para poner fin a esta violencia y proteger a su gente.
Es hora de que el Gobierno colombiano se enfrente a estas organizaciones paramilitares de una vez por todas.
La Defensoría del Pueblo merece aplausos por su compromiso con los derechos humanos en medio de esta crisis.
La vida de las personas no debería estar en peligro en su propio país. Es hora de detener esta violencia.
Las estadísticas de desplazamientos son aterradoras. El mundo necesita estar al tanto de esta tragedia en Colombia.
El Gobierno debe actuar con determinación para restaurar la paz en Riohacha y La Guajira.
La Defensoría del Pueblo está haciendo un trabajo esencial al brindar apoyo a estas familias en crisis.
Es triste ver cómo la violencia sigue afectando a tantas personas en La Guajira. Apoyo a las familias desplazadas.
Las Autodefensas no deberían tener espacio en la sociedad. Es hora de erradicar este tipo de grupos de Colombia.
Es indignante que las personas tengan que huir de sus hogares por la violencia. Colombia necesita paz y seguridad.
La Defensoría está en lo correcto al instar al Gobierno a actuar con urgencia. La vida de estas familias está en juego.
La seguridad de los colombianos debería ser una prioridad absoluta. ¿Qué más necesita el Gobierno para tomar medidas efectivas?
No puedo creer que haya tantos desplazamientos forzados en solo seis meses. Esto es una crisis humanitaria.
Estas alertas tempranas no deberían caer en oídos sordos. El Gobierno colombiano debe tomar medidas ahora mismo para proteger a la población.
La Defensoría del Pueblo está haciendo un trabajo valiente al denunciar esta violencia. El mundo debería prestar atención.