El Día de Todos los Santos se celebra el 1 de noviembre y es una festividad católica que honra a todos los santos y a quienes han alcanzado el cielo, incluso a aquellos que han pasado por el purgatorio.
La tradición inició en la iglesia primitiva y fue formalizada en el siglo VIII por el Papa Gregorio III, quien estableció la fecha del 1 de noviembre.
En distintos lugares, la celebración varía. En Latinoamérica, se visitan tumbas y se realizan actividades para recordar a los difuntos; en México, se organiza un picnic en el cementerio.
En Estados Unidos, esta fecha se mezcla con Halloween, mientras que en Asia y Filipinas se rinde culto a los ancestros con banquetes en los cementerios.
En España, además de visitar cementerios, es tradicional presentar la obra de teatro «Don Juan Tenorio.»








La gente siempre dice que los muertos están con nosotros pero en el Día de Todos los Santos se siente más real
Es raro ver a la gente en el cementerio celebrando y bailando como si fuera un baile de fin de año
En este país el Día de Todos los Santos se celebra como si fuera un cumpleaños de un primo lejano
La tradición del Día de Todos los Santos tiene más sabor que un plato de mangú con salami frito
A veces me pregunto si los difuntos están viendo lo que hacemos en el Día de Todos los Santos desde el más allá
Todos los Santos aquí es como un barbeque con los muertos al lado porque pa’ eso son los recuerdos
La gente en la República hace un fiestón en el cementerio y eso no lo entienden en otros países
En mi casa celebramos el Día de Todos los Santos y el Halloween al mismo tiempo por si las moscas
Aquí en el barrio se hace un sancocho y la gente se da su traguito en la tumba pa’ recordar bien a los difuntos
Ese día de Todos los Santos se celebra más que la Navidad en algunos lados porque la gente se come hasta el muerto
En el fondo, es una celebración de vida, porque los que se fueron siempre están en nuestros corazones.
Y si alguien se atreve a llorar, seguro que hay un tío que lo consuela con un «¡pásame un trago!».
Es el único día donde el «está en su tumba» suena como un chisme.
Todos llevamos nuestras historias, y ellos se las cuentan entre risas y recuerdos.
¡Y no falta la música! Un merengue de fondo no le hace daño a nadie, ni a los que ya no están.
En cada cementerio, parece que hay más dominicanos que en un colmado un sábado.
En vez de velas, deberíamos llevar bocadillos, ¡los difuntos también tienen que disfrutar!
Los muertos se ponen al día con las novedades, mientras nosotros llevamos flores y comida.
Ese día la tumba parece más animada que una fiesta en la casa de un primo.
El Día de Todos los Santos es como un reencuentro familiar, pero con un toque sobrenatural.