Este viernes, el Gobierno de Nicaragua liberó a 1,500 presos comunes con sentencia firme para que continúen su condena bajo un régimen de convivencia familiar, con motivo de las celebraciones del Día de Todos los Santos y el Día de los Muertos, que tienen lugar el 1 y 2 de noviembre.
La excarcelación, que benefició a 1,391 hombres y 109 mujeres, se llevó a cabo en un acto en la sede del Sistema Penitenciario Nacional, conocida como “La Modelo”, así como en otras siete cárceles del país.
Durante el evento, transmitido en diferido por medios oficiales, la ministra del Interior, María Amelia Coronel Kinloch, destacó que esta medida representa una “nueva oportunidad para la vida, la tranquilidad y el avance” de los beneficiados. Coronel Kinloch exhortó a los liberados a valorar el tiempo con sus familias y a encaminarse “por el camino del bien y de la mano de Dios.”
Esta acción no es aislada; el pasado 12 de septiembre, el gobierno de Daniel Ortega excarceló a otros 1,600 reclusos en el marco de las Fiestas Patrias de Nicaragua, con el mismo propósito de promover la convivencia familiar en días de celebración.









María Amelia Coronel habló de tranquilidad, pero eso depende de que los liberados se comporten.
La Modelo y las otras cárceles del país deben haberse quedado casi vacías con tantos liberados.
El Día de Todos los Santos y el Día de los Muertos fueron fechas especiales para muchas familias en Nicaragua este año.
Este tipo de medidas siempre trae críticas y apoyo, pero el tiempo dirá si fue una buena decisión.
La ministra María Amelia habló muy bonito, pero veremos cuántos de esos presos siguen por “el camino del bien”.
Hay que ver si esos presos realmente aprovecharán esa “nueva oportunidad” o si vuelven a lo mismo.
Eso de liberar presos para convivir en familia suena bonito, pero vamos a ver si se portan bien.
Oye, están soltando gente a dos manos en Nicaragua, 1,500 presos de un solo golpe.
Ojalá que no lo tomen como un nuevo comienzo, porque la situación sigue complicada.
Es como si les estuvieran diciendo: «Aquí tienen su libertad, ¡disfruten la vida difícil!»
Libera a mil y medio, pero ¿y los que quedan? Esa es la verdadera pregunta.
Para el gobierno, esto es un buen truco mediático, pero la realidad es otra.
¡Qué manera de celebrar! A ver si también se acuerdan de los derechos humanos algún día.
Apuesto a que no todos salieron con una sonrisa, más bien con un par de dudas.
Es como si dijeran: “Felicidades, ahora que son libres, a ver cómo sobreviven”.
Deben pensar que eso soluciona todos los problemas del país, como si fuera un regalo.
Eso es lo que yo llamo una “fiesta” de excarcelación, ¿y los que realmente necesitaban salir?
Mira, qué lindo detalle, liberar a los presos justo para el Día de Todos los Santos.