El primer ministro interino de Siria, Mohamed Al Bashir, ha anunciado un plan urgente para transformar el país tras la caída de Bachar al Asad.
Entre las principales medidas se encuentra el aumento del 300% en los salarios de los funcionarios en los próximos meses, así como la mejora en servicios básicos como electricidad, agua, pan, combustible y comunicaciones.
El nuevo gobierno también pretende anular el sistema de “tarjetas inteligentes”, que limitaba el acceso a productos básicos, y garantizar el retorno a clases en universidades y colegios desde la próxima semana.
En el ámbito de la seguridad, se han desplegado policías y reabierto comisarías en ciudades clave como Alepo, Hama y Damasco, con el objetivo de frenar los saqueos y consolidar el control en las zonas liberadas.
La administración transitoria, que asumió el pasado 10 de diciembre, estará al mando hasta marzo de 2025, tras la huida de Al Asad hacia Rusia en medio del colapso de su régimen.









. El pueblo espera resultados concretos, no solo discursos.
Es crucial priorizar la estabilidad para avanzar.
Los retos económicos podrían complicar estos planes.
Habrá que ver si las promesas se cumplen.
La reconstrucción de Siria será un camino largo.
Nuevo gobierno busca ganar la confianza perdida.
Seguridad sigue siendo la prioridad número uno.
El pueblo sirio necesita mejoras en servicios básicos.
Triplicar salarios suena ambicioso, pero ¿realista?
Promesas grandes para enfrentar la crisis siria.