El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que a partir del 1 de agosto entrarán en vigor nuevos aranceles del 50 % sobre las importaciones de cobre, como parte de su política para revitalizar la industria nacional.
El anuncio fue hecho en su red Truth Social, donde justificó la medida por razones de seguridad nacional y acusó a la anterior administración de haber debilitado la industria del cobre.
La medida se suma a los aranceles previamente impuestos al acero y al aluminio, y Trump ya advirtió que impondrá otros aún más severos —de hasta un 200 %— a productos farmacéuticos si no se fabrican en territorio estadounidense.
Según el mandatario, esta política marcaría el inicio de una “Edad de Oro” del cobre, al reducir la dependencia de las importaciones, que actualmente representan cerca del 50 % del consumo nacional, con Chile y Canadá como principales proveedores.
Este anuncio ocurre justo antes de que expire la tregua de 90 días que Estados Unidos concedió en abril a varios socios comerciales para renegociar gravámenes recíprocos. Hasta el momento, solo se han cerrado acuerdos con China, Reino Unido y Vietnam, mientras que el resto de los países aún está en proceso de ajustes frente a la nueva política arancelaria estadounidense.














El cobre va a costar más caro que el oro si siguen así.
Con ese 50 % de arancel, los países que venden cobre se van a poner guapos.
Trump quiere volver a meter a Estados Unidos en una mina con pico y pala.