La Casa Blanca informó que los nuevos aranceles del 30 % anunciados por el presidente Donald Trump contra México y la Unión Europea no se acumularán a los impuestos ya existentes, como los del 25 % al sector automotriz ni afectarán productos incluidos en el T-MEC.
Esta aclaración busca calmar preocupaciones sobre una posible escalada comercial, especialmente entre socios clave como México y Canadá.
Sin embargo, funcionarios de la administración han advertido que Trump podría revertir esta decisión en cualquier momento, ya que tiene la autoridad para modificar o endurecer las medidas si lo considera necesario.
Actualmente, los productos mexicanos fuera del T-MEC enfrentan un arancel del 25 % por temas relacionados con migración y narcotráfico, lo que afecta cerca del 17 % de sus exportaciones hacia EE.UU.
Estados Unidos impone también aranceles del 10 % a productos de la UE, además de tasas específicas al acero, aluminio y vehículos. En 2024, México fue el principal exportador hacia EE.UU., seguido de la Unión Europea como bloque. El nuevo panorama arancelario podría influir en estas relaciones comerciales si las medidas se amplían o endurecen.









Que lo diga claro: si quiere presionar a México por migración y drogas, que lo diga. Pero no disfrace eso con medidas comerciales.
Trump está usando los aranceles como amenaza política, no económica. Así no se maneja una economía global seria.
Esos aranceles son una bomba de tiempo. Hoy dicen que no se acumulan, pero mañana pueden apretar y nos clavan otro impuesto más.
Mientras no toquen lo del T-MEC, estamos medio tranquilos, pero si cambia de idea, México va a sufrir bastante en las exportaciones.
Yo no entiendo cómo Trump cree que subir aranceles no va a dañar las relaciones. Eso termina afectando hasta al consumidor americano.
Esto solo crea más incertidumbre para México y Europa. Aunque el sector automotriz está exento, otros sectores como el agrícola o tecnológico pueden sufrir mucho.
Me parece que Trump está tratando de jugar ajedrez con la economía global, pero se le puede devolver como un boomerang. Dejar fuera el sector automotriz es claramente una movida para no afectar a las grandes empresas de Detroit.
Desde Francia vemos esto como una provocación económica. Excluir los autos muestra que es una medida política disfrazada de protección económica.
Trump sabe bien dónde duele, pero también dónde no debe tocar. Los autos son una línea roja porque afectaría directamente al consumidor estadounidense.
México está cogiendo fuego con eso del narcotráfico y ahora le meten más presión por ese lado
Esos aranceles no son acumulativos pero siguen siendo un golpe duro para los exportadores
Ese hombre tira una bomba y al otro día quiere calmar la marea eso es un juego político