Las autoridades de Costa Rica desmantelaron una red de trata de personas vinculada al Tren de Aragua, organización criminal transnacional nacida en Venezuela.
La operación incluyó allanamientos en hoteles y viviendas de San José y otras zonas, donde fueron detenidas 10 personas —ocho venezolanos, un ecuatoriano y una nicaragüense—. La red reclutaba mujeres venezolanas con ofertas de trabajo falsas y luego las explotaba sexualmente.
Según el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), las víctimas eran incomunicadas y obligadas a saldar supuestas deudas relacionadas con su traslado, alimentación y hospedaje, mediante encuentros sexuales.
La Fiscalía detalló que también eran sometidas a un régimen de «multas» para impedir su liberación. Aunque no se ha confirmado oficialmente, medios como El Observador aseguran que unas 90 mujeres fueron rescatadas, algunas embarazadas o con niños.
Esta red funcionaba de manera idéntica a otras células del Tren de Aragua detectadas en Chile, Colombia y otros países, lo que refuerza la hipótesis de una estructura criminal global.
En los operativos fueron decomisados celulares, computadoras, armas, vehículos y dinero. La banda ha sido catalogada por Estados Unidos como una organización terrorista y una amenaza regional.











Terrible realidad. Detrás de estas cifras hay historias de sufrimiento. Ojalá estas mujeres puedan recibir apoyo psicológico y social.
El Tren de Aragua se está convirtiendo en una amenaza global. Se necesita una respuesta conjunta de América Latina y organismos internacionales.
Qué dolor pensar en las víctimas, muchas engañadas con falsas promesas. Urge más control y cooperación entre países.
Excelente trabajo de las autoridades costarricenses. Salvar a esas mujeres es un golpe importante contra esta red criminal.
Es alarmante cómo el Tren de Aragua se ha expandido por toda la región. Esto ya no es un problema local, sino internacional.
Es increíble que una banda tan violenta como el Tren de Aragua haya logrado operar en Costa Rica. Felicidades a las autoridades por actuar, pero qué miedo pensar cuántas redes siguen activas.
La trata de mujeres no es solo un crimen, es una forma de esclavitud moderna. Aplaudo a Costa Rica por dar el paso, pero ahora toca proteger a las víctimas y no solo hacer titulares.
¿Y cómo lograron establecerse sin que nadie se diera cuenta? Esto va más allá de una red criminal: hay complicidades, hay omisiones graves.
Lo que más duele es pensar en las mujeres explotadas, invisibilizadas, usadas como mercancía. Ojalá este golpe no sea solo simbólico, y que los cabecillas enfrenten justicia real.
Allanamientos en hoteles y casas, rescate de “unas 90 mujeres”, algunas con niños. En Costa Rica desenmascaran una logica casi militarizada. Aquí a veces ni investigan un robo de mil pesos.
Prometen trabajo, las traen y las meten en deuda con multas y amenazas. Eso no es trabajo, ¿esclavitud? Mientras nosotros debatimos la tarifa, ellos pagan con vidas. Tremenda bofetada a la dignidad humana.
Ese Tren de Aragua llega a Costa Rica como si fuera agencia de empleo, ofreciendo “generadoras de contenido” pa’ luego esclavizar a mujeres. Y uno pensando que las únicas tramperas eran acá. ¡Qué horror!