Durante la firma de la “Ley para Detener el Tráfico Letal de Fentanilo”, el presidente Donald Trump aseguró que los carteles tienen un “fuerte control” sobre México, lo que consideró inaceptable. Afirmó que las autoridades mexicanas están intimidadas por el narcotráfico y que los carteles dominan la política y los cargos electos del país vecino.
Sus declaraciones surgen en medio de tensiones tras el conflicto público entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el abogado de Ovidio Guzmán.
Trump aprovechó el evento para pedir a China que imponga la pena de muerte a quienes fabrican y exportan fentanilo, un opioide sintético responsable de una crisis de salud en EE. UU.
Rodeado de familias afectadas por sobredosis, el mandatario reiteró que espera ver resultados pronto y culpó tanto a China como a México y Canadá de facilitar el flujo de drogas hacia territorio estadounidense.
Aunque las muertes por sobredosis disminuyeron en 2024, el fentanilo sigue siendo la causa del 60 % de los casos. Su alto poder adictivo y letalidad, incluso en pequeñas dosis, han convertido esta droga en el principal blanco de la agenda antidrogas de Trump, quien busca endurecer su política exterior y penal contra los responsables del tráfico ilegal de estupefacientes.










Trump aprovecha cada crisis para endurecer su discurso. ¿Será que busca presionar por razones políticas más que por soluciones reales?
El fentanilo es una epidemia silenciosa que está matando miles. La retórica política no basta, se necesitan acciones conjuntas con México y Canadá.
Pedir la pena de muerte en China no resolverá la crisis. Lo que falta es cooperación real y políticas más efectivas de prevención en EE. UU.
Decir que los carteles controlan México es una acusación muy seria. Si es cierto, estamos ante un Estado fallido en la frontera sur.
Trump vuelve a culpar a todos menos a EE. UU. La crisis del fentanilo es grave, pero también es un problema interno de consumo y salud pública.