Santo Domingo.– La madrugada de este sábado falleció René Fortunato, uno de los más grandes documentalistas de la historia audiovisual de la República Dominicana. Su legado como cineasta y narrador de la historia contemporánea del país lo convirtió en una figura imprescindible del cine nacional.
Nacido en Santo Domingo el 1 de febrero de 1958, Fortunato dedicó su vida a documentar y preservar la memoria histórica dominicana a través de un cine comprometido, profundo y riguroso.
Desde muy joven, con apenas 16 años, comenzó su vinculación con el cine participando como aficionado en actividades cinematográficas. En 1977 ingresó a trabajar en la Productora Fílmica Dominicana como responsable del departamento de sonido. Por esos mismos años también se abrió paso como comunicador, escribiendo sobre cine en los periódicos Listín Diario y La Noticia.
A partir de 1979 se incorporó a la producción televisiva, trabajando en varias plantas televisoras del país, mientras entre 1982 y 1985 cursaba estudios de cine en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
Su primer documental, Tras las huellas de Palau (1985), marcó el inicio de una trayectoria brillante. La obra retrataba al primer cineasta dominicano, Francisco Arturo Palau. Dos años después, presentó Frank Almánzar: Imágenes de un artista, sobre el reconocido artista plástico.
Pero fue en 1988 cuando alcanzó renombre internacional con el largometraje documental Abril: La trinchera del honor, considerado el primer documental de largo metraje producido en el Caribe y uno de los dos mejores presentados en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana ese mismo año.
A partir de ahí, su filmografía se convirtió en una referencia ineludible para comprender la historia reciente del país. Entre sus títulos más reconocidos destacan:
• Trujillo: El poder del jefe I, II y III (1991, 1994, 1996)
• Balaguer: La herencia del tirano (1998)
• Balaguer: La violencia del poder (2003)
• Bosch: Presidente en la frontera imperial (2009)
• El Triunfo de la Democracia (su último largometraje, estrenado en el Teatro Nacional)
A lo largo de su carrera, Fortunato recibió múltiples reconocimientos nacionales e internacionales, entre ellos el Premio Pitirre al Mejor Documental del Caribe en el Festival Internacional de Cine de San Juan (1990), y el Premio a la Excelencia Profesional otorgado por el Poder Ejecutivo en el año 2000.
En 1999, la Feria Internacional del Libro Santo Domingo le otorgó un reconocimiento especial por su labor de rescate y difusión de la memoria histórica nacional.
René Fortunato deja un legado invaluable al país: una obra cinematográfica que no solo ilustra con profundidad los acontecimientos más relevantes de la historia dominicana, sino que también sirve como material pedagógico y cultural para las generaciones presentes y futuras.
Su partida representa una gran pérdida para la cultura nacional, pero su obra continuará viva en cada pantalla, archivo y aula que busque entender nuestra historia.











El cine dominicano está de luto, perdió a uno de sus pilares
Ese hombre dejó un legado que ni la muerte borra
René Fortunato era historia viva, lo que él hizo no lo hace cualquiera
Se nos fue un peso pesado del cine dominicano