República Dominicana. – El silencio del Gobierno retumba más que el concreto, pero el pueblo dominicano ha dicho ¡basta! Decenas de sectores sociales, políticos y ambientales han salido a las calles a defender lo que debería proteger Medio Ambiente: el Jardín Botánico Nacional, “el pulmón verde de Santo Domingo”.
El ministro de Medio Ambiente, Paíno Henríquez, trató de calmar el fuego asegurando que el proyecto vial solo afectará “el 0.01%” del área del Jardín. ¿Y con eso se pretende que la indignación desaparezca?
Las protestas van en aumento. El pueblo no necesita más cifras; necesita compromiso real. “¡El Jardín Botánico no se toca!” es más que un lema, es un grito de dignidad frente a un Estado que prioriza asfalto sobre vida.
El ambientalista Luis Carvajal, lo dejó claro: modificar el Jardín es ilegal. Lo prohíben la Constitución, la Ley 64-00 y el sentido común. Además, alertó sobre el riesgo para zonas clave como el herbario con más de 130 mil especies y el vivero de plantas en peligro de extinción. ¿Eso vale menos que unos carriles de asfalto?
Ricardo García, exdirector del Botánico, fue tajante: esto es una “locura inaceptable”. Y es que ni Obras Públicas ni Medio Ambiente han explicado bien el alcance del proyecto. ¿Por qué tanto misterio? ¿Qué están ocultando?
Desde la oposición también llegan dardos. Leonel Fernández declaró su apoyo total a la causa: “Ese es un patrimonio natural y educativo que no se negocia”. Y el dirigente de transporte, Mario Díaz, advirtió que esta obra podría traer consecuencias ambientales irreversibles.
Alfonso Ureña, del PLD, fue más allá: llamó “irresponsable” al ministro y denunció que esto es parte de un patrón destructivo. “Ya lo hicieron en el Centro Olímpico; ahora vienen por el Botánico. ¿Cuál será el próximo?”
Y la gente en las calles lo dice sin rodeos: piden mejor que se mejore el transporte en ves de querer reducir el Botanico. ¿Hasta cuándo se impondrá el cemento sobre la vida?
¿Cuándo el Gobierno entenderá que desarrollo no es destrucción?…












Yo crié a mis hijos llevando flores al Jardín, no cemento. El ministro que se ubique, porque si tocan el Botánico, nos van a tener de frente.
Tantos solares baldíos y van directo a meterle mano al Botánico. Este Gobierno no piensa, o piensa mal. ¡Eso no se toca, carajo!
Nunca pensé que Luis Abinader llegara a este nivel. Lo peor es el estilo de voz y su rostro cuando aborda ciertos temas.
Coño todo lo destruyen, son una maldita plaga
Recuerda Benito que los principales socios comerciales de varios funcionarios de este gobierno son Haitianos, aquí está el budu y el diablo suelto
Ya entiendo ya se quienes son el budu y quiénes son el mismo diablo
El analfabetismo se presenta en varios escenarios, este gobierno está lleno de analfabetos y por eso es que son una plaga de analfabetos.
Dr. Leonel Fernández, el gabinete del gobierno del PRM el único patrimonio que reconocen es el de ellos propio incluyendo el propio presidente Abinader, que dirige la orquesta
El Botánico es del pueblo, no del asfalto. ¡Y el pueblo ya despertó!
Se hacen los verdes pa’ la foto, pero están más grises que el cemento que quieren meter
Si tanto les molesta el Botánico, que hagan la avenida en sus patios, no en el corazón verde de la capital
Aquí lo que hay es un plan pa’ complacer constructoras. ¡Eso no es desarrollo, es destrucción!
Cómo que ‘no afecta’? Eso dicen siempre, y después no dejan ni una hojita viva
Que se atrevan a tocar una mata, y van a conocer lo que es un pueblo encendido
El gobierno con retroexcavadoras y nosotros con pancartas, pero ya verán quién tiene más fuerza
¿0.01%? Ese cuento no se lo cree ni Paíno dormido… que no subestimen la inteligencia del pueblo
El Botánico no se toca! Mejor toquen las conciencias de los funcionarios vendidos
Tan dizque cuidando el medio ambiente, pero quieren meterle asfalto al único pulmón verde que nos queda… ¡Hipócritas!”
Tan cuidando sus bolsillos y sus empresas, haz tu que estás pendeja. No te dejes marear, por está sal envenenada.
El Botánico no es de este Gobierno ni del anterior, es del país entero. Si lo tocan, se prenden.
El único cemento que el pueblo quiere es el del compromiso, no el de la destrucción.
Ya se llevaron el Centro Olímpico, ¿y ahora también quieren tumbar las últimas matas que quedan en la capital?
Estamos en la era del cemento y la competitividad personal de algunos funcionarios, empresarios y políticos sin escrúpulos
Que no jodan con el Botánico, que ese no se hizo pa’ que lo recorten como si fuera un patio privado.
¿Qué sigue después? ¿Un túnel por el Lago Enriquillo pa’ “descongestionar el sur”?
Di la verdad pa termina de llenar esto de Haitíano