Kiev. El presidente ucraniano Volodímir Zelenski enfrenta fuertes críticas dentro y fuera del país tras una serie de redadas llevadas a cabo por el servicio secreto ucraniano (SBU) contra altos funcionarios de la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU), bajo acusaciones de colaborar con Rusia. La operación, que incluyó arrestos y allanamientos, fue vista por numerosas organizaciones civiles como una movida política para consolidar el poder del Ejecutivo.
Apenas un día después de estas acciones, el Parlamento —controlado por el partido de Zelenski— aprobó una ley que otorga al fiscal general, designado por la presidencia, un control directo sobre la NABU y la Fiscalía Especial Anticorrupción (SAP). La medida ha sido duramente rechazada por ambas instituciones, que advirtieron que perderán su independencia y quedarán subordinadas al Ejecutivo.
Organizaciones civiles y activistas anticorrupción, como el Centro contra la Corrupción, acusan al Gobierno de iniciar una ofensiva sistemática contra los únicos organismos capaces de investigar posibles actos de corrupción en el entorno cercano al presidente. El caso del activista Vitali Shabunin, recientemente perseguido judicialmente, ha sido citado como otro ejemplo preocupante.
A nivel internacional, la embajadora de la UE en Ucrania y los representantes del G7 han manifestado su preocupación por estos acontecimientos, instando a Kiev a proteger los avances logrados en materia de transparencia y Estado de derecho.
Las señales de cercanía entre Zelenski y Donald Trump, quien ha reducido el respaldo a programas anticorrupción en el extranjero, también han despertado inquietud.











dizque estaban colaborando con Rusia suena sospechoso justo cuando el poder se le concentra más
Esa movida contra la oficina anticorrupción suena más a miedo que a seguridad nacional
Zelenski se está metiendo en un lío grande queriendo controlar hasta los que lo investigan