La muerte de Jaime Alanís García, migrante mexicano que perdió la vida durante una redada en una granja legal de cannabis en Oxnard, ha dejado una profunda huella en la comunidad jornalera del condado de Ventura, California.
Desde entonces, muchos trabajadores agrícolas —en su mayoría indocumentados— han dejado de acudir al campo. El temor a ser detenidos por agentes del ICE ha generado un clima de angustia. En los campos de fresas, el silencio es palpable. Algunos jornaleros acceden a hablar, pero solo desde el anonimato. “No somos criminales, somos trabajadores”, dice uno de ellos.
El operativo del 10 de julio, que se prolongó por más de 13 horas, terminó con al menos 200 detenidos. Según testigos, los agentes usaron gas lacrimógeno, balas de goma y gas pimienta contra los presentes, lo que ha generado rechazo y protestas.
Grupos de activistas han comenzado a compartir alertas sobre redadas, mientras que familiares, compañeros y defensores de migrantes exigen justicia por la muerte de Alanís García y el fin de los operativos violentos.













usar gas lacrimógeno y balas de goma contra trabajadores eso no es operativo eso es abuso
ya los jornaleros no confían ni en salir a trabajar porque el ICE anda suelto y sin control
el que solo quería ganarse el pan y terminó pagando con su vida en una redada brutal
esa muerte de Jaime Alanís dejó a toda la gente del campo con miedo y sin ganas de trabajar