Más de 800 presos colombianos fueron deportados por Ecuador a través del paso fronterizo de Rumichaca, sin un acuerdo bilateral previo, lo que provocó una protesta diplomática de Colombia.
Bogotá calificó la acción como “unilateral” y un “gesto inamistoso”, mientras que Quito aseguró haber notificado con anticipación y respetado el debido proceso.
Los internos —trasladados con fuertes medidas de seguridad— generaron escenas de tensión en la frontera, al llegar sin ropa adecuada ni planificación oficial para su recepción.
Colombia improvisó dispositivos humanitarios en Ipiales, mientras la canciller encargada fue enviada a la zona. Ecuador sostiene que la deportación busca reducir el hacinamiento penitenciario.
Las diferencias sobre el procedimiento mantienen frías las relaciones y despiertan preocupación internacional por los derechos de los deportados.











eso parece una película los presos llegando sin ropa ni comida ni na
Ecuador tiró esos presos como quien saca basura y Colombia cogió el pique
diache pero y cómo van a mandar esa gente así sin acuerdo eso es una falta de respeto