República Dominicana. – ¿El trabajador de salario mínimo compra el doble de lo que compraba en 2012? ¿En serio, señor presidente? ¿Doble qué? ¿Doble lucha para pagar la luz? ¿Doble estrés para llenar el tanque de gas? ¿O doble agua de arroz para rendir la comida del día? Luis Abinader acaba de afirmar, sin pestañear, que los dominicanos hoy están mejor que nunca, pero basta con salir a una colmado, una farmacia o un supermercado para ver que esa película no se proyecta en este país.
El Gobierno de Pinocho no descansa: cada vez que habla, le crece la nariz de los datos “oficiales”. Dice Abinader que en 2012 el salario mínimo en grandes empresas era menos de RD$10,000 y que hoy supera los RD$26,000. ¿Y eso es un logro? ¿Quién vive dignamente con 26 mil pesos mensuales cuando solo en comida una familia se gasta más de RD$40,000?
Pero eso no es todo. También nos “alegra” con que más de cinco millones de personas están ocupadas, que tenemos la tasa de informalidad más baja de la historia y que más de dos millones salieron de la pobreza. ¿En qué país está gobernando el presidente? Porque aquí, en esta isla del Caribe llamada República Dominicana, la gente está hasta el cuello con deudas, los préstamos proliferan más que los apagones y hasta los que trabajan siguen pasando hambre.
Abinader menciona con orgullo al programa Supérate, la expansión de la alimentación escolar y la supuesta generación de empleos formales. Pero lo que no dice es cuántos de esos empleos son de miseria, temporales, y sin beneficios. ¿Supérate para quién? Porque muchos de los que están en ese programa ni siquiera pueden pagar el pasaje para llegar a cobrarlo.
Y lo mejor: dice que no son cifras del Gobierno, sino datos internacionales. ¡Ah bueno! Entonces que vengan los analistas del FMI a comerse un pica pollo con un motoconchista en Haina, o que hagan mercado con una madre soltera en Herrera, para que vean cómo “se redujo la pobreza”.
En su rueda de prensa semanal, el presidente reconoció que hay una desaceleración en la economía: bajamos de un crecimiento del 5 % a un 2.7 o 3 %. Él lo sabe, dice, y la gente lo siente. Claro que lo siente, presidente, ¡en el estómago, en el bolsillo y en los nervios!
Pero acto seguido suelta que, en medio de la incertidumbre mundial, “la economía dominicana es un faro de luz internacional”. ¿Y de qué nos sirve ser ejemplo en un foro en París si ni en San Cristóbal no se puede hacer mercado con dignidad?
¿Dónde está el dinero, presidente?
¿Y los préstamos que se han cogido en estos cuatro años? ¿Dónde están los beneficios para el pueblo? Porque mientras usted habla de crecimiento, aquí la gente habla de sobrevivencia. Una economía que crece en papel, pero que se encoge en los bolsillos de la mayoría.
El Gobierno puede seguir cantando victorias, pero el pueblo no está comiendo discursos. Puede repetir que “se compra el doble”, pero lo que se siente en la calle es que se vive con la mitad… o menos.
¿Hasta cuándo se seguirá vendiendo un país que no se parece en nada al que vive el dominicano de a pie?













¡Qué ironía! Yo que siembro y vendo plátano, y ni yo mismo puedo comprar uno entero. ¿Qué doble es ese?
Ese Gobierno se pasó de teatro. Nos quieren vender humo como si fuéramos bobos. ¡Ni que uno viviera en Disney!
Cuando dicen que el pueblo compra el doble, ¿se refieren a los que tienen doble sueldo? Porque la mayoría ni sueldo tiene.
Si compramos el doble es porque los precios están por las nubes. Antes uno hacía la compra del mes, ahora compra por día… y mal.
Claro que compramos el doble… de preocupaciones, de dolores de cabeza y de recetas sin poder comprarlas en la farmacia.
¿El doble de qué? ¿De preocupaciones o de deudas? Porque lo que es comida, apenas uno puede llevar lo básico a la casa.
Lo que compra el pueblo es el doble de arroz con huevo y el triple de lucha. Que no vengan con cuentos.
Sí, compramos el doble… pero con la mitad del sueldo y rezando que no suba el gas o la luz esta semana.
Cada vez que el Gobierno habla, uno siente que está viendo una película de ciencia ficción. ¿Dónde es que vive esa gente?
Yo antes con mi pensión compraba para el mes, ahora compro para 10 días. Que no me vengan con mentiras de feria.
Si seguimos así, la estatua del presidente en el futuro tendrá nariz larga y bolsillos vacíos
Dónde está el cambio? Debe estar escondido con Gepetto, porque aquí solo vemos teatro
El país crece, la economía mejora… pero solo en el papel y en los discursos con teleprompter
Políticas sociales exitosas? Claro, si contar cuentos ahora es política de Estado
Con tanto “dato internacional”, uno pensaría que el pueblo también vive en Suiza. Pero no, estamos a arroz con huevo
Qué magia es esa que sube el salario y baja la pobreza, pero suben los precios y bajan los ánimos?
Si el salario mínimo sirve para cubrir lo básico, entonces vivir a base de aire ya es política oficial
El Gobierno de Pinocho no necesita encuestas… ya sabe que la única curva que sube es la de la mentira
Dicen que el salario rinde el doble, pero lo único que rinde es el cuento. ¿Quién se lo cree?
Cada vez que el presidente habla de progreso, le crece la nariz y al pueblo le crece la frustración