República Dominicana. – Una profunda preocupación invade a miles de dominicanos que luchan por sobrevivir frente a enfermedades catastróficas como el cáncer, sin poder acceder a los medicamentos que necesitan desesperadamente. ¿De qué sirve tener un sistema si no garantiza el derecho más básico: el de vivir?
El Programa de Medicamentos de Alto Costo (PMAC) se ha convertido en una carrera de obstáculos para los más vulnerables, esos que no tienen “palas”, ni cuentas bancarias con ceros. “No puede ser posible que la gente vaya hoy y muera porque no le llegue el medicamento. Quienes van allí son los que no pueden, los que no tienen un familiar con dinero, los más vulnerables”, denunció el comunicador Julio González, al tiempo que pidió al presidente Luis Abinader destinar mayores recursos al programa.
Desde el Parlamento Centroamericano (Parlacen), el diputado Jesús Batista Suriel no se quedó callado: “Hay una grave crisis en el acceso a medicamentos de alto costo. Parece haber un cuello de botella que impide que los medicamentos lleguen de manera eficiente, oportuna y eficaz. Necesitamos que se tomen medidas urgentes para salvar vidas”.
¿Y qué hace el Gobierno mientras tanto? ¿Repite cifras y justificaciones?
Porque mientras se habla de progreso y de datos “avalados internacionalmente”, los dominicanos siguen enfrentando abusos y retrasos incluso en el Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), que cada vez acumula más quejas que resultados. ¿Y los envejecientes? ¿Dónde queda su dignidad?
“Yo tengo Senasa y me voy a cambiar de seguro, Senasa se ha convertido en un desastre”, escribió un ciudadano indignado directamente en la cuenta de Instagram del seguro. ¿Cuántos más piensan igual, pero no tienen voz?
Y por si fuera poco, el presidente Abinader se atrevió a decir esta semana que la cantidad de hospitales psiquiátricos ha disminuido gracias a los “avances de los medicamentos”. ¿Pero cuáles medicamentos si no llegan ni los esenciales? ¿Dónde están esos supuestos logros si el pueblo tiene que medicarse con resignación?
En otro capítulo de la novela del “cambio”, la Cámara de Cuentas reveló un informe con irregularidades millonarias en la Cruz Roja Dominicana entre 2016 y 2019. Pagos fantasmas, servicios no personales, manejos financieros dudosos… ¿Y después se preguntan por qué no alcanza el presupuesto para salud?
Mientras tanto, la salud pública se desangra, los programas colapsan, las excusas se reciclan y las soluciones… siguen ausentes. ¿Hasta cuándo se seguirá tapando el sol con estadísticas?















Mientras hay corrupción en salud, hay pacientes muriendo por falta de pastillas. ¡Eso es criminal!
Menos bla bla y más medicinas. La gente no vive de discursos.
El programa de medicamentos de alto costo es un vía crucis. ¿Qué esperan, que uno se muera primero?
Senasa se ha vuelto una burla. Dicen que cubren, pero cuando uno necesita, no aparece nada.
El derecho a la salud no puede depender de tener dinero o conexiones. ¡Es inhumano!
Aquí hay personas de alto nivel que están de psiquiatra.
La República Dominicana tiene un paquete reciclado de programa de salud.
Por primera vez. No querían cambio. Cojan cambio.
Mientras los pacientes hacen fila por una pastilla, los funcionarios hacen fila para tomarse la foto
Medicamentos caros? Claro, ¡si la prioridad no es la salud, es la propaganda!
Senasa: del orgullo del Gobierno al dolor de cabeza del pueblo
Supérate… pero si te enfermas, ni te asomes por el PMAC
Los enfermos al grito, los envejecientes olvidados y el Gobierno en negación
Cómo es que sacaron a 2 millones de la pobreza, pero no pueden comprarle medicina a los enfermos?
El pueblo se muere esperando pastillas y el presidente hablando de estadísticas
El que no tiene cuarto que rece… porque el medicamento de alto costo no llega ni en sueños
SeNaSa se volvió SeNaZafa: zafa de atender, zafa de pagar, zafa de responder
Y la salud pa’ cuándo? El Gobierno gasta millones en vallas, pero los pacientes siguen sin medicina.
Hablan de salud mental y ni acetaminofén hay en los centros