Nueve personas, entre ellas una misionera irlandesa y un niño de tres años, fueron secuestradas este domingo en un orfanato ubicado a las afueras de Puerto Príncipe, Haití, en un nuevo episodio de violencia que sacude al país caribeño.
El hecho ocurrió en el orfanato Sainte-Hélène, gestionado por la organización humanitaria Nos Petits Frères et Sœurs, a unos 10 kilómetros al sureste de la capital. Entre los secuestrados se encuentra Gena Heraty, misionera irlandesa que ha vivido en Haití desde 1993 y actualmente dirige el centro que acoge a unos 270 niños.
Según confirmó el alcalde de Kenscoff, Masillon Jean, los atacantes irrumpieron en el lugar alrededor de las 3:30 a.m. sin realizar disparos. “Fue un acto planificado”, aseguró el funcionario. Junto a Heraty y el menor de tres años, también fueron secuestrados siete empleados del centro.
Hasta el momento no se ha reportado ninguna exigencia formal de rescate. Sin embargo, Heraty logró comunicarse para confirmar que se encuentra entre los secuestrados, según una fuente cercana a la organización citada por la agencia AFP.
La violencia de pandillas continúa agravando la crisis humanitaria en Haití. De acuerdo con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, al menos 3,141 personas fueron asesinadas en el primer semestre del año, mientras el país enfrenta un colapso institucional y de seguridad sin precedentes.









Desde hace rato Haití está pidiendo auxilio, pero parece que el mundo entero se hace el sordo.
A mí se me parte el alma leyendo esto. ¡Un niño y una misionera que solo ha hecho el bien! ¿Dónde vamos a parar?
La situación en Haití cruzó toda línea roja. El secuestro de una misionera y un niño es una advertencia al mundo: el crimen gobierna donde la justicia está ausente.
Ya no se trata de política, se trata de humanidad. El secuestro de una misionera y un niño de tres años en Haití es una tragedia que grita por acción inmediata.
El secuestro en Haití ya no distingue ni edad ni misión. Un niño de tres años y una mujer que solo quería ayudar… ¡el nivel de caos no puede ser más alarmante!
Si ya ni los orfanatos son seguros, ¿entonces qué queda? Secuestrar a quien fue a ayudar y a un bebé es una señal clara de que Haití está secuestrado por completo.
Una misionera y un niño de tres años secuestrados… eso no es noticia, eso es grito de emergencia. Haití necesita intervención seria, no discursos de oficina.
Esto ya no es crisis, es barbarie. Ni los niños se salvan del secuestro en Haití. ¿Dónde están los que deben actuar? La comunidad internacional sigue tomando té mientras el país se desangra.
y el gobierno de allá, ¿qué ta haciendo? porque eso fue bien planificao
esa pobre mujer tiene más de 30 años ayudando y mira cómo le pagan
secuestrar una misionera y un niño de tres años ya es el colmo del abuso
Secuestrar a una mujer que fue a ayudar y a un niño inocente es lo más bajo que hemos visto. Haití está gritando por auxilio y nadie le quiere oír el alma rota.
eso en Haití ta fuera de control, ni los orfanatos se salvan
Pero esto es el colmo ya, hasta los orfanatos están en la mira. Secuestrar a una misionera y a un niño es señal de que Haití perdió hasta lo último de humanidad. ¡Y el mundo sigue mirando pa’l otro lado!