Las intensas lluvias que golpearon la Ciudad de México durante la madrugada de este martes provocaron nuevamente serias afectaciones en el aeropuerto internacional Benito Juárez, obligando a suspender temporalmente operaciones y dejando a miles de pasajeros varados.
La terminal, una de las más concurridas de América Latina con más de 45 millones de viajeros en 2024, registró la demora de 120 vuelos, el desvío de otros 16 y la cancelación de tres, lo que impactó a cerca de 19.500 personas. Una de sus pistas permaneció cerrada por horas debido a la acumulación de agua.
Vecinos de colonias cercanas también sufrieron las consecuencias. En algunas viviendas, el agua alcanzó los 60 centímetros, mientras que calles y avenidas de varios puntos de la capital y su zona conurbada amanecieron inundadas.
El fenómeno se suma a las lluvias intensas que azotan la ciudad desde junio y que, el pasado domingo, dejaron el mayor registro de precipitación en ciertas zonas desde 1952. Las autoridades atribuyen los encharcamientos a la saturación del sistema de drenaje y a la acumulación de basura, agravados por la ubicación geográfica de la ciudad, asentada sobre antiguos lagos y ríos.














Los aeropuertos deben priorizar la seguridad por encima de todo
Es mejor que suspendan vuelos y eviten una tragedia
Gracias a Dios que no hubo accidentes graves con los aviones