Tel Aviv y varias ciudades de Israel fueron escenario este sábado de multitudinarias protestas en reclamo de un acuerdo global con Hamas que ponga fin a la guerra en Gaza y garantice la liberación de todos los rehenes.
Las familias de los cautivos encabezaron las manifestaciones en la plaza de los Rehenes en Tel Aviv, epicentro de la movilización, donde desplegaron banderas israelíes y amarillas como símbolo de solidaridad. Otras concentraciones se realizaron en el cruce de Nahalal, en el norte del país, y frente al cuartel general de las Fuerzas de Defensa de Israel.
Los organizadores afirmaron que la presión busca obligar al primer ministro Benjamin Netanyahu a aceptar un pacto que desbloquee la crisis. “La única demanda moral que importa ahora es traer a todos los rehenes de regreso a casa”, expresaron en un mensaje conjunto.
Estas protestas son la antesala de un paro nacional convocado para este domingo bajo el lema “Israel en pausa”, que incluirá marchas, actos religiosos y bloqueos en carreteras. Universidades, empresas tecnológicas y gobiernos locales ya anunciaron su respaldo, mientras que la federación sindical Histadrut no participará oficialmente, aunque apoyará a los trabajadores que se sumen.
Las autoridades esperan cerca de un millón de manifestantes en la jornada dominical, que podría marcar un punto de quiebre en la presión social y política contra el gobierno israelí.











Lo más triste es que los rehenes se han convertido en fichas de negociación, cuando en realidad son seres humanos que merecen regresar vivos a sus casas.
Esa presión de las familias en las calles es lo que puede mover al gobierno, porque ningún líder político va a entender el dolor hasta que la sociedad completa lo reclame.
La gente ya no aguanta más esa guerra, es que son meses y meses de sufrimiento, y lo peor es que los más inocentes son los que siguen pagando con sus vidas.