Las intensas lluvias del monzón han dejado ya 739 muertos en Pakistán, según el más reciente balance de la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres (NDMA). Solo en las últimas 24 horas se sumaron 32 fallecimientos y casi un millar de heridos, mientras la capital financiera, Karachi, permanece paralizada por las inundaciones.
La metrópolis más poblada del país está sumergida bajo el agua, con calles bloqueadas, vehículos atrapados y al menos diez víctimas mortales confirmadas por ahogamientos, electrocuciones y derrumbes. La gravedad de la situación llevó al gobierno de Sindh a declarar un día festivo para reducir los desplazamientos.
Aunque la emergencia golpea con fuerza al sur, la región más castigada sigue siendo Khyber Pakhtunkhwa, en el noroeste, donde se concentran 437 de los decesos. Allí los equipos de rescate buscan aún a más de un centenar de desaparecidos tras las crecidas del fin de semana.
A nivel nacional, las lluvias han destruido o dañado unas 3.000 viviendas, arrasado con más de mil cabezas de ganado y afectado seriamente la infraestructura vial, con 450 kilómetros de carreteras y 152 puentes dañados.
La tragedia revive el recuerdo de las históricas inundaciones de 2022, cuando un “monzón con esteroides” cubrió un tercio del país y dejó más de 1.700 muertos y pérdidas económicas por encima de los 30.000 millones de dólares.












Electrocuciones y derrumbes, la cosa está fea de verdad
Karachi parece que se convirtió en un río entero
Ay Dios, eso es una tragedia grandísima, más de 700 muertos ya