La República Dominicana cerró el fin de semana con una de las páginas más dolorosas de su historia reciente: cuatro niños fueron asesinados por sus propios padres en hechos separados ocurridos en Santo Domingo Este y en el Distrito Nacional.
El caso que más conmoción ha generado ocurrió en el Ensanche Isabelita, donde Pennsylvania Mercedes Jiménez Valdez, de 36 años, presuntamente envenenó a sus tres hijos de 11, 9 y 7 años, antes de ingerir la misma sustancia para quitarse la vida. En la vivienda se encontraron envases con un líquido mezclado con jugo y una carta manuscrita atribuida a la madre, la cual está siendo analizada por las autoridades.
Ese mismo fin de semana, en Los Guandules, la Policía Nacional arrestó a Dionys Anderson Zabala Reyes, acusado de asfixiar a su hijo de apenas un año y ocho meses. Vecinos y familiares aseguraron que en los días previos había mostrado un comportamiento extraño.
Los casos reabren viejas heridas en la memoria colectiva. Hace apenas semanas, otra niña de 7 años murió en el mismo sector bajo custodia de su tutora y su pareja, ambos acusados de un patrón de maltrato que terminó en tragedia.
Las muertes de estos cuatro niños han sacudido al país y desatado un debate sobre la falta de programas de prevención, salud mental y apoyo a familias en situación de riesgo. Mientras tanto, la sociedad clama justicia y medidas urgentes para frenar la violencia intrafamiliar.













Esto parte el corazón de cualquier dominicano
Cómo puede un padre hacerle eso a sus propios hijos
Qué dolor tan grande, Dios mío, esos niños inocentes