Brasil ejecutó este jueves la mayor operación contra el crimen organizado en su historia, según declaró el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, al anunciar el desmantelamiento de un esquema financiero y de combustibles atribuido al Primer Comando de la Capital (PCC), la organización criminal más poderosa de Sudamérica.
Tres operativos simultáneos —Quasar, Tank y Hidden Carbon— movilizaron a 1.400 policías federales y estatales en ocho estados, entre ellos São Paulo, Río de Janeiro y Paraná. El resultado: más de 350 órdenes de arresto, registros e incautaciones contra personas y empresas vinculadas a delitos económicos, adulteración de combustibles, lavado de dinero, fraude fiscal y estafa.
El esquema criminal controlaba 1.000 gasolineras, cuatro refinerías y más de 1.000 camiones cisterna, que distribuían combustible adulterado a gran escala. Además, el PCC lavaba dinero a través de fintechs y 40 fondos de inversión, usados como bancos paralelos. Entre 2020 y 2024, la organización habría blanqueado al menos 52.000 millones de reales (unos 9.600 millones de dólares).
Lula destacó que la ofensiva fue posible gracias a la creación de la Unidad de Combate al Crimen Organizado en el Ministerio de Justicia.
“Cortamos el flujo del dinero ilícito, recuperamos recursos para las arcas públicas y garantizamos un mercado de combustibles más justo y transparente”, subrayó el mandatario.










