En la antesala del desfile militar por el 80º aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, el presidente chino, Xi Jinping, sostuvo reuniones en Pekín con líderes internacionales, entre ellos Vladímir Putin. Ambos mandatarios destacaron la fortaleza de su alianza, a la que calificaron de ejemplo de “buena vecindad” en medio de un contexto global de tensiones.
El encuentro dejó como resultado un memorando vinculante para la construcción del gasoducto Fuerza de Siberia 2, que garantizará a China 5,000 millones de metros cúbicos de gas anuales durante tres décadas. Además, Gazprom y la Corporación Nacional de Petróleo de China pactaron incrementar los envíos a través del actual Fuerza de Siberia hasta los 42,000 millones de metros cúbicos.
La llegada de Kim Jong-un en su tren blindado marcó otro punto de atención, ya que se espera que se siente junto a Xi y Putin durante el desfile, proyectando una imagen de unidad frente a Estados Unidos y sus aliados.
Xi también recibió al presidente iraní, Masud Pezeshkian, quien ratificó su compromiso de cooperar con China y denunció las acciones militares de Israel y EE.UU. en Gaza. Asimismo, el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, prometió reforzar la seguridad para los trabajadores chinos en su país tras recientes ataques.
Pekín, bajo estrictas medidas de seguridad, se prepara para un acto que no solo servirá para conmemorar la victoria sobre Japón, sino también para exhibir músculo militar y reafirmar su liderazgo en el tablero geopolítico.












Putin y Xi se ven como hermanos en medio de tanto lío mundial
Ese gasoducto Fuerza de Siberia 2 es un negociazo para los dos países
China y Rusia se están poniendo más fuertes con esa alianza