The New York Times reveló este viernes que en 2019 un equipo de fuerzas especiales de los Navy Seals Team 6 intentó infiltrarse en Corea del Norte con el objetivo de interceptar las comunicaciones del líder norcoreano, Kim Jong-un. La operación fracasó tras varios contratiempos y temores de ser detectados.
Durante el operativo, los militares estadounidenses se toparon con una embarcación norcoreana y abrieron fuego, creyendo que se trataba de soldados, aunque luego descubrieron que eran pescadores civiles. Para encubrir el incidente, los cuerpos fueron arrojados al mar.
Ante la posibilidad de ser descubiertos, los Navy Seals abandonaron la misión sin instalar los equipos de escucha electrónica planeados para monitorear conversaciones de alto nivel sobre armas nucleares.
La operación también sufrió problemas técnicos, incluyendo errores con un minisubmarino y la falta de apoyo aéreo, lo que obligó a que la misión se realizara “a ciegas”. La Casa Blanca no ha confirmado oficialmente el suceso, y los documentos relacionados permanecen clasificados. Fuentes citadas por el diario aseguran que la misión no fue reportada al Congreso, lo que constituiría una violación de la ley federal.
Tras la llegada de la Administración Biden, se inició una investigación independiente sobre el operativo, y el Congreso fue informado de manera secreta en 2021.









