“Presidente Trump, ¡salve a los rehenes ahora!”. Con esa pancarta gigante dirigida a Washington, decenas de miles de israelíes salieron este sábado a las calles en una de las manifestaciones más grandes desde el inicio de la guerra en Gaza. La demanda central: la liberación inmediata de los 48 rehenes que aún permanecen en manos de Hamás y el fin de las hostilidades.
La presión también se dirigió al primer ministro Benjamín Netanyahu, acusado por los manifestantes de prolongar el cautiverio por razones políticas. “Mientras los rehenes se consumen en la oscuridad, el primer ministro se aferra a su cargo”, denunció la exrehén Ilana Gritzewsky durante su intervención.
En Tel Aviv, Jerusalén y Haifa, familias de cautivos lideraron marchas masivas, con camisetas amarillas y el número “700” en referencia a los días transcurridos desde el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023. Policías cerraron calles y escoltaron a los manifestantes; incluso desplegaron un cañón de agua que, aunque no fue utilizado, marcó la tensión de la jornada.
Mientras tanto, la Policía israelí detuvo a nueve manifestantes en la ciudad árabe-israelí de Umm al-Fahm, donde se protestaba contra la guerra en Gaza.
Las movilizaciones llegan justo cuando Israel prepara una nueva ofensiva a gran escala sobre la ciudad de Gaza, un plan que ha encendido aún más la indignación de las familias de los rehenes, temerosas de que sus seres queridos mueran en los combates o sean ejecutados por Hamás ante la inminencia de la operación.











La presión hacia Trump también dice mucho porque lo ven como alguien que puede mover fichas en esta crisis
Muchos sienten que Netanyahu está alargando el conflicto para mantenerse en el poder
Esa protesta en Israel muestra que la gente ya no aguanta más la guerra ni las excusas