República Dominicana vive un terremoto institucional con el destape de la podredumbre en el Seguro Nacional de Salud (SeNaSa): contratos turbios, privatización encubierta y un déficit que ya amenaza con tragarse el sistema de salud. Millones de dominicanos en riesgo, hospitales quebrados y afiliados engañados. ¿Y el PRM? Celebrando en su comité político que “somos un mejor país”.
Mientras el Ministerio Público abre líneas de investigación sobre pagos millonarios a prestadores privados por servicios que nunca se dieron, Paliza y compañía hablan de que la “institucionalidad está más fuerte que nunca”. ¿Más fuerte? Lo que está fuerte es el hedor del desfalco que se repite en las narices del Gobierno.
La contradicción es grotesca: Abinader negó hasta hace meses que existiera crisis en SeNaSa, pero ahora saca pecho diciendo que fue él quien pidió investigar. ¿En qué quedamos? ¿No había déficit o siempre supo que la olla estaba tapada? Parece que en Palacio gobierna Pinocho.
El PRM saca discursos sobre juntas independientes y cortes “transparentes”, pero el dominicano de a pie lo que ve son apagones, hospitales sin insumos, y un seguro público que, en vez de dar salud, parece dar contratos dorados a amigos.
Mientras el país se desangra en corrupción y precariedad, la plana mayor oficialista vive en modo propaganda. La pregunta es simple: ¿qué van a fortalecer primero, las instituciones o las cuentas bancarias de sus allegados?
Porque lo único que sí está claro es que el “mejor país” del PRM es un país que no existe en la calle, sino en sus discursos de tarima.















Cada escándalo nuevo confirma lo mismo: aquí el pueblo está sin seguro, pero los políticos están bien asegurados.
¿Y dónde estaba la Contraloría todo ese tiempo? Vigilando no era, seguro.
El que roba en salud no merece cárcel, merece cadena perpetua. Eso es jugar con vidas.
El PRM niega hoy, acepta mañana y celebra pasado mañana. ¡Así cualquiera gobierna!
Si esto pasa con SeNaSa, ¿qué quedará para los hospitales? El pueblo siempre paga la factura.
Mientras los políticos juegan con discursos, el pueblo juega con su vida cada vez que va a un hospital.
¿41 millones desviados y la culpa es de nadie? Aquí la impunidad es la que tiene seguro médico.
Transparencia no es negar primero y hacerse el héroe después. Eso se llama doble cara.
Si SeNaSa era “de los pobres”, ahora entendemos por qué la pobreza no baja: se la roban en contratos.
El PRM vive en un país de fantasía, porque en el real la salud pública está en intensivo.
Lo triste es que mientras ellos se llenan los bolsillos, la gente humilde paga la factura con su salud.
¿Hospitales sin insumos y contratos dorados para los amigos? Ese es el “mejor país” que celebran en el PRM.
Abinader negó la crisis, ahora posa de investigador. Ese libreto ya lo hemos visto demasiadas veces.
SeNaSa se volvió una alcancía política. Y todavía quieren que uno crea que la salud es prioridad.
El pueblo enfermo y sin medicinas, y ellos hablando de “institucionalidad fuerte”. Fuerte lo que está es la burla.
Este país existe en discursos, no en calles ni hospitales
Ocho millones pa’ privados, nada pa’ los pacientes
Mientras ellos bailan, el dominicano sufre
Transparencia del PRM… más falsa que moneda de chocolate
La propaganda está fuerte, la salud ni se ve