República Dominicana.– Un informe acaba de poner en blanco y negro lo que ya se sospechaba: el Ministerio de Educación dejó un déficit de 4,588 millones de pesos en programas de mantenimiento escolar. Sí, mantenimiento. Ese que nunca se vio, pero que costó casi 11 mil millones entre 2022 y 2024.
El informe, fechado en febrero de este año, es una joya de la tragicomedia: revela violaciones a la Ley de Compras, pagos a granel y una deuda acumulada que parece un pozo sin fondo. Y lo mejor: todo bajo la lupa de la Dirección General de Mantenimiento de Infraestructura Escolar (DGMIE), dirigida entonces por Fernando Hiram Taveras, quien en lugar de sanción, recibió premio: un decreto lo ascendió a viceministro en Obras Públicas. En este país, si usted deja un hoyo, lo suben de puesto.
El exministro Ángel Hernández llegó a advertir anomalías, pero se quedó en lamentos. Denunció que no tenía información suficiente para sancionar a nadie. Como quien ve el fuego, pero decide no buscar agua porque “no tiene cubeta”.
Las cifras son un insulto: en 2022 se transfirieron 3,400 millones; en 2023, 3,000 millones más. Al final, casi 11 mil millones destinados a un “mantenimiento” invisible. Porque las aulas siguen con filtraciones, los baños huelen a abandono y las pizarras no sirven.
El gran misterio es cómo desaparece tanto dinero sin que nadie lo note, lo cuestione o lo detenga. Y la respuesta parece simple: porque aquí el sistema recompensa la mediocridad. En Educación, los alumnos pueden esperar… pero las deudas no.
Al paso que vamos, quizá el próximo informe revele que el déficit se gastó en pintura invisible para las escuelas o en techos que solo existen en PowerPoint.
Mientras tanto, miles de niños siguen recibiendo clases en condiciones indignas, pero el Estado tiene la capacidad de justificar millones que se esfuman como si nada.
En fin, el dinero desapareció, los ascensos llegaron y las escuelas siguen cayéndose a pedazos. La ecuación perfecta de la gestión pública dominicana.













Cada informe revela lo mismo: deudas, irregularidades y escuelas cayéndose a pedazos. La historia se repite sin consecuencias.
La educación en este país no avanza porque la corrupción siempre gana más que los estudiantes.
Aquí se gobierna premiando la incompetencia. Un déficit millonario y en vez de sanción, un ascenso.
Mi hija estudia en un aula con filtraciones, y duele saber que el dinero para resolver eso terminó perdido en cuentas ajenas.
Con casi 11 mil millones se pudieron reparar todas las escuelas del país, pero parece que el dinero se fue a un mantenimiento fantasma.
Los niños estudian en aulas en ruinas y el dinero se evapora. Esa es la verdadera tragedia de la educación dominicana.
Aquí no hay supervisión, solo complicidad. Si un director deja un déficit millonario, lo suben de rango.
Yo trabajo en una escuela y sé lo que es dar clases con techos rotos. Que hablen de “mantenimiento” es una falta de respeto.
En este país el premio a la corrupción es un ascenso. Por eso la educación nunca avanza.
Es una burla ver cómo se gastan 11 mil millones y las escuelas de mis hijos siguen con goteras y baños dañados.
La ecuación perfecta de la gestión pública dominicana dejando todo en fotos y PowerPoint
Mientras tanto los niños siguen estudiando en condiciones pésimas
Es indignante que el dinero desaparezca y las escuelas sigan cayéndose a pedazos
Otros podrían decir que es solo un reflejo de la corrupción que no se detiene
Muchos van a ver esto como un ejemplo de mediocridad que se premia
El exministro Ángel Hernández denunciando y nadie haciendo nada
El viceministro Fernando Hiram Taveras recibe ascenso mientras los alumnos siguen esperando
Las aulas siguen con filtraciones los baños huelen a abandono y las pizarras no sirven
Esos programas de mantenimiento que costaron casi 11 mil millones y nadie vio nada
Eso está duro la Educación dominicana dejando un déficit de 4588 millones