República Dominicana. – ¿De qué nos sirve un contrato de miles de millones de dólares con Aerodom si un simple fallo interno humilla al principal aeropuerto del país? Ese es el absurdo que vivimos este domingo, cuando el Aeropuerto Internacional de Las Américas (AILA) se apagó por completo, dejando varados a miles de pasajeros y afectando más de 30 vuelos.
El gobierno había vendido con bombos y platillos la renegociación del contrato con Aerodom en 2023: más de US$2,000 millones en beneficios para el Estado, un pago inicial de US$775 millones, promesas de US$830 millones en inversiones y hasta una nueva terminal de US$250 millones para 2025.
Sin embargo, lo que la realidad mostró fue un aeropuerto paralizado por una seccionadora que se fundió, sin respaldo eléctrico suficiente ni capacidad de reacción.
Mientras Aerodom intentó minimizar el bochorno alegando que el problema no estuvo ligado a la red pública, la indignación creció. El comunicador Leonardo Jáquez no dudó: “Ese apagón en el AILA, justo cuando la cúpula del PRM estaba de ‘retiro’ en Jarabacoa, huele raro. Las agencias de inteligencia deberían investigar si hubo manos macabras detrás”.
Otros, como un usuario en X, ironizaron: “Hay que tener las bolas de King Kong o los ovarios de Chita para decir que el apagón del AILA es normal. No, descarados”.
Pero lo más llamativo vino desde la misma fila oficialista. El diputado Bolívar Valera (PRM) calificó el colapso como “la gota que colmó el vaso” y responsabilizó directamente a Aerodom, recordando que no es la primera falla: baños inmundos, áreas sin aire acondicionado y parqueos tomados por rent cars, mientras los pasajeros deambulan sin espacio.
La oposición no se quedó callada. Johnny Pujols (PLD) advirtió que el apagón no solo refleja desidia operativa, sino que golpea la imagen internacional del país. Y desde la Fuerza Nacional Progresista, Vinicio Castillo fue tajante: “Lo ocurrido en el AILA le hace un daño enorme a la República Dominicana”.
Al final, lo que queda claro es que ni los millones de dólares anunciados, ni las promesas de modernización, ni los discursos de “transparencia” evitaron que un apagón pusiera en jaque la puerta de entrada aérea del país. Y lo peor: si ni siquiera en el AILA hay garantía de energía, ¿qué le espera a los barrios que sufren apagones todos los días?














Si en el aeropuerto internacional pasa eso, imagínense lo que vivimos los barrios con apagones diarios.
Aerodom debe responder con hechos, no con excusas baratas. Que empiecen invirtiendo en lo que prometieron.
El apagón no solo afectó vuelos, afectó la imagen del país entero ante el mundo.
Eso demuestra que aquí lo que sobra es propaganda y lo que falta es gestión seria.
Es una vergüenza nacional, tanto dinero en contratos y no pueden garantizar lo básico: energía en el aeropuerto principal.
A este paso, mejor que los vuelos salgan de la Duarte con París, que es lo mismo apagón y bulto.
Eso no es progreso, eso es retroceso con etiqueta VIP
Con todo y el contrato millonario, seguimos cogiendo pela como si fuéramos un campo sin luz.
¿Y la terminal de 250 millones pa’ 2025? ¡Si no aguantan ni un apagón de media hora!
El PRM vende humo y los pasajeros se quedan varao’ en la pista.
Mientras tanto, Aerodom haciéndose el loco como que ná
Señores, que apagón en el AILA no es un relajo, eso es seguridad nacional.
Pa’ mí que esos millones se quedaron en los bolsillos de unos cuantos.
Eso parece un aeropuerto de caricatura, no de un país que habla de desarrollo.
Con to’ esos cuartos, ¿y no tienen una planta de emergencia decente? ¡Qué vergüenza!”