Ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente del Consejo Presidencial de Transición de Haití, Laurent Saint-Cyr, describió la situación de su país como la de “un país en guerra”, devastado por la violencia de las pandillas y el colapso de las instituciones.
“Cada día vidas inocentes se apagan por las balas, el fuego y el miedo. Barrios enteros son arrasados, un millón de personas desplazadas, hospitales cerrados, médicos huyendo y mujeres marcadas por la violencia sexual”, señaló Saint-Cyr en un discurso cargado de dramatismo.
El mandatario comparó la tragedia haitiana con “un Guernica moderno” y advirtió que el conflicto amenaza con expandirse a toda la región. Reiteró su apoyo a la Misión Multinacional de Seguridad (MMAS), liderada por Kenia, aunque reconoció que su despliegue es aún insuficiente.
“El crimen organizado y las bandas buscan dominar las economías de nuestra región. Si no los enfrentamos en Haití, será imposible contenerlos después”, enfatizó, pidiendo a la comunidad internacional el mismo nivel de compromiso que en la lucha contra el terrorismo.











Pandillas, hospitales cerrados y médicos huyendo, qué desastre
Un millón de personas desplazadas, eso es brutal
Ay mi madre, Haití suena peor que zona de guerra