Una fuerte explosión sacudió este viernes las inmediaciones de la Penitenciaría del Litoral, en Guayaquil, epicentro de la crisis carcelaria en Ecuador. El estallido ocurrió tras una semana marcada por violentos motines que han dejado más de 30 reclusos muertos, según confirmó la Policía.
En la zona quedaron restos de un vehículo incendiado y neumáticos calcinados, mientras militares y agentes policiales reforzaban la seguridad. El Servicio Nacional de Atención Integral (SNAI) informó que se activaron protocolos de emergencia y que se investigan a los responsables del ataque.
La violencia carcelaria, que comenzó el lunes en Machala con 14 fallecidos entre presos y un guardia, se extendió luego a Esmeraldas, donde 17 internos fueron asesinados, algunos decapitados. A esto se sumó un ataque contra el director de la cárcel de máxima seguridad de Guayaquil, quien resultó ileso.
El presidente Daniel Noboa aseguró que los militares mantienen el control de los penales y prometió que en pocas semanas entrará en funcionamiento una nueva prisión de máxima seguridad en la provincia de Santa Elena.
Desde 2021, los enfrentamientos en cárceles ecuatorianas han dejado más de 500 muertos, con escenas de extrema brutalidad. La peor masacre ocurrió en 2021, cuando más de 100 reclusos murieron en el mismo complejo penitenciario de Guayaquil.










¡Ay mi madre! Más de 30 muertos en una semana, eso no es motín, eso es masacre.
Con ese lío, cualquiera piensa que los presos mandan más que las autoridades.
Pero muchacho, esa cárcel parece más un campo de guerra que un penal.