República Dominicana.- El presidente Luis Abinader se ha vuelto experto en repetir una palabra que parece mágica: transparencia. La pronuncia en cada escenario como si bastara con decirla para que se materialice. Pero cuando uno se asoma a las auditorías, lo que aparece no es precisamente luz, sino sombras.
El diputado Tobías Crespo lo dijo sin rodeos: “Por donde quiera que toquen al gobierno del PRM, da corrupción”. Y, para que no parezca exageración, soltó los números: 276 auditorías realizadas y 46 casos que la propia Dirección de Ética de Milagros Ortiz Bosch ha tenido que reconocer. Todo documentado, todo verificable, nada de chismes de pasillo.
Sin embargo, el gobierno sigue celebrando titulares y vendiendo confianza al extranjero, como si aquí no supiéramos lo que pasa en casa. Los informes señalan lo de siempre: burocracia que tranca, favoritismos que pesan más que la ley, contratos sospechosos y un sistema judicial que parece ágil solo cuando el acusado no tiene apellido de peso.
El contraste es brutal: mientras se presume crecimiento económico y confianza internacional, el día a día nos recuerda que la corrupción sigue siendo la reina de todos los males. Lo único que cambia es el decorado: discursos relucientes por un lado, auditorías escandalosas por el otro.
En definitiva, la transparencia en este país parece más un eslogan de campaña que una práctica de gobierno. Porque aquí todo se anuncia con lujo de palabras, pero a la hora de los hechos, la luz siempre termina filtrada por un vidrio oscuro.











Yo creo que la transparencia debería ser un principio básico, no una promesa de campaña. El problema es que muchos la usan solo como adorno.
Es una ironía enorme. Se habla de transparencia en cada rueda de prensa, pero la información que llega al pueblo siempre está incompleta o manipulada
La transparencia no debería ser un lema, sino una práctica diaria. Si se aplicara de verdad, la confianza ciudadana sería mucho mayor.
Yo pienso que mientras la transparencia siga siendo solo un discurso bonito, la desconfianza va a seguir creciendo en la gente.
al final la corrupción sigue siendo la madrina del sistema
el pueblo no quiere titulares quiere ver ladrones presos de verdad
transparencia debería ser acción no slogan
ese cuento de confianza extranjera es solo pa inversores los de aquí seguimos en lo mismo
la justicia corre rápido cuando el acusado es pobre pero cojea cuando tiene apellido
la gente ya no come de palabras ni de discursos internacionales
si de 276 auditorías 46 dieron corrupción imagínate las que no han salido
milagros habla de ética pero la ética se queda en papeles
to lo que anuncian es bonito pero en las auditorías es que se ven los cuartos volando
la transparencia de abinader es como la de un vidrio sucio que deja ver pero borroso