República Dominicana.– El presidente Luis Abinader anunció con orgullo una “histórica inversión” de RD$2,000 millones para construir 25 polideportivos en todo el país. Hasta ahí todo suena bonito, casi patriótico, si no fuera por un pequeño detalle: el dinero viene del caso Antipulpo, es decir, de los fondos devueltos por Maxy Montilla, hermano de un ex primer damo y protagonista de uno de los capítulos más oscuros de la corrupción reciente.
Sí, el dinero que una vez fue símbolo del abuso de poder y el amiguismo ahora será el cemento del cambio. Según el Gobierno, es una manera “positiva” de redimir el pasado y demostrar que la justicia también puede financiar canchas y estadios. Una especie de lavado… pero de imagen.
El ministro de Deportes, Kelvin Cruz, lo dijo con emoción: “Detrás de cada obra hay un niño que sueña, un atleta que se prepara, una comunidad que se une”. Faltó agregar: “y un expediente judicial que sirvió de patrocinador”.
El Gobierno celebra este logro como si los fondos cayeran del cielo y no de un acuerdo de criterio de oportunidad, donde el Estado acepta el dinero de vuelta y, a cambio, el acusado obtiene beneficios legales. En otras palabras: el país perdió, luego recuperó una parte… y ahora aplaude como si hubiera ganado el Mundial.
Mientras tanto, en los hospitales faltan insumos, en las escuelas hay filtraciones, y en los barrios la luz se va cada noche. Pero tranquilos: el futuro será brillante, al menos dentro de los polideportivos nuevos.
Quizás el verdadero récord no será deportivo, sino político: convertir el dinero de la corrupción en trofeo de campaña.













El pueblo no necesita polideportivos nuevos, necesita que dejen de jugar con su inteligencia.
Qué ironía: los corruptos financian obras y el gobierno los celebra como héroes.
Esto no es inversión, es maquillaje político con dinero manchado.
Ese dinero debería ir a hospitales y escuelas, no a canchas para fotos y cintas inaugurales.
Increíble cómo convierten el dinero robado en medalla de honor. El descaro no tiene límites.
Casi cuatro mil millones al año y la gente muriéndose por falta de medicinas. Eso no es mala gestión, es crimen social.
Dicen que el dinero no tiene olor, pero ese huele a expediente archivado
Los nuevos polideportivos van a tener más historia que medallas
El que robó construye, y el que paga impuestos sigue esperando
Cuando el dinero sucio se lava con cemento, se llama campaña
Si los corruptos pagaran todas las obras, tuviéramos el país entero asfaltado
Del Antipulpo al anti pueblo… la misma película con otro título
Qué redención ni redención! Eso es maquillaje con cemento
Polideportivos con olor a expediente, ¡marca país!
Ese dinero sudó más en los tribunales que los atletas en la cancha.
Del robo al aro, así mismo estamos