República Dominicana. – Mientras el ministro de la Presidencia y presidente del PRM, José Ignacio Paliza, asegura que “ha habido un cambio del cielo a la tierra” en República Dominicana, el país parece vivir más bien un limbo de discursos y promesas. ¿Cambio del cielo a la tierra? ¿O solo palabras para la radio y la televisión mientras el pueblo sigue viendo la corrupción a plena luz del día?
En su participación en Plaza Radio Show, Paliza destacó supuestos avances en seguridad ciudadana, salud y educación, y habló de destinar recursos recuperados de la corrupción a programas sociales. Pero surge la pregunta: ¿de qué sirve todo eso si los ejemplos palpables brillan por su ausencia? ¿Cómo confiar en instituciones que permiten que SENASA acumule un posible hueco de 23 mil millones de pesos y múltiples contabilidades paralelas para ocultarlo?
Por su parte, Carlos Sánchez, director de Acceso a Medicamentos de Alto Costo, minimizó las denuncias en redes sociales sobre la falta de medicinas, asegurando que no se han registrado casos concretos de pacientes muriendo por interrupciones en sus tratamientos. ¿En serio? ¿Se puede medir la realidad del pueblo con estadísticas y tuits seleccionados mientras la indignación crece en cada farmacia y clínica?
El periodista Hansel García, en Esto No es Radio, fue más contundente: “En los próximos días habrá presos del caso SENASA… empezando por el sector privado y médico”. ¿Por qué siempre el sector público parece un fantasma impune mientras los privados se llevan la primera descarga de la justicia? Y si esto es solo la “punta del iceberg”, ¿cuánto falta por destapar realmente?
A todo esto se suma la denuncia del periodista Cristian Cabrera sobre la plataforma Farmacard: SENASA pagaba más de 300 millones de pesos mensuales por un sistema que, según Cabrera, ni siquiera se usaba correctamente. ¿Y las farmacias? Algunas, como GBC, se negaron a pagar comisiones encubiertas que terminarían traspasadas a los pacientes. ¿Por qué atacar a quien se resiste a un abuso evidente mientras otros callan y cobran?
El país está en un punto crítico: mientras Paliza habla de cambios y programas “históricos”, SENASA sangra millones de pesos, y los pacientes y ciudadanos son los que pagan las consecuencias. ¿Hasta cuándo seguirá esta farsa de avance mientras la corrupción hace su propio recorrido histórico? ¿Quién realmente protege al pueblo en medio de este desastre?
La verdad es brutal: los discursos oficiales prometen cielo y tierra, pero la realidad es un país donde la salud pública se desangra, los contratos millonarios se escapan de control, y los responsables aún parecen pasear entre impunes.
















Mientras Paliza habla bonito por la radio la gente sigue sufriendo y los corruptos riéndose camino al banco
Dicen que hay cambio pero los problemas son los mismos y los funcionarios siguen mintiendo como si el pueblo fuera ciego
Siempre el mismo cuento de logros y avances pero cuando uno va al hospital lo que encuentra es falta de medicina y promesas vacías
Hablan de transparencia y justicia pero los cuartos del SENASA se están yendo como agua y nadie sabe a quién culpar
Paliza dice que hubo un cambio del cielo a la tierra pero lo que uno ve es el mismo infierno con diferente diablo manejando el país
Si eso es el “cambio”, mejor déjenlo quieto… porque el progreso no se ve ni con lupa.
Aquí la salud se desangra y el gobierno anda con curitas de prensa.
Eso de “no hay pacientes muertos” es jugar con la inteligencia del pueblo.
Farmacard tragándose 300 millones mensuales y nadie decía ná… ¡coño!
Si las farmacias se rebelaron, fue porque el abuso ya no cabía en el sistema.
¿Y los presos pa’ cuándo? Porque el pueblo ta’ cansao de ver solo promesas.
Cada vez que dicen que “todo va bien”, aparece un nuevo hoyo en una institución.
Paliza habla bonito, pero los enfermos no se curan con discursos.
Si SENASA ta’ en olla con 23 mil millones en el aire, ¿dónde ta’ la transparencia?
Ese “cambio del cielo a la tierra” suena más a cuento pa’ dormir pueblo.