En la República Dominicana ya ni los agrónomos pueden sembrar una protesta sin que el Gobierno les fumigue con gases lacrimógenos. Este viernes, el Ministerio de Agricultura bajo la mirada del ministro Limber Cruz decidió que la mejor forma de “atender” las exigencias del gremio agropecuario era con bombas y empujones, no con respuestas ni soluciones.
El presidente de la Asociación Nacional de Profesionales Agropecuarios (ANPA), Hugo Víctor Hernández, terminó en el suelo, víctima del mismo Estado que debería garantizar su seguridad y escuchar sus reclamos. Pero, claro, aquí el que pide justicia recibe gas; el que exige salario digno, recibe represión; y el que señala al poder, termina señalado como el problema.
Los agrónomos no pedían mucho: aumento salarial, pensiones dignas y reposición de puestos laborales. Demandas que llevan cinco años sobre la mesa, pero al parecer el ministro Limber Cruz sigue demasiado ocupado inaugurando parcelas para las cámaras o celebrando exportaciones que poco tienen que ver con la realidad del campo.
Mientras tanto, el paro paralizó parte del aparato agropecuario nacional: exportaciones, créditos, extensiones agrícolas y reforma agraria. Todo eso quedó detenido, y no por capricho, sino por el cansancio acumulado de un sector que alimenta al país, pero que el Gobierno sigue tratando como si fuera desecho orgánico.
Lo irónico del caso es que Limber Cruz habla de “modernización” y “sostenibilidad” en cada discurso, pero parece que la única modernización real que practica su ministerio es la de reprimir con eficiencia. Qué curioso: los drones para medir cosechas no llegan, pero las bombas sí.
Y así seguimos: con un Gobierno que dice apoyar al campo mientras lo asfixia, y con un ministro que presume gestión mientras su personal técnico sobrevive con sueldos que dan más pena que una tierra sin abono.
Quizás lo que Limber Cruz y compañía no entienden es que sin agrónomos no hay agricultura, y sin agricultura, no hay país. Pero para eso habría que mirar más allá del despacho refrigerado del Ministerio y pisar el lodo del conuco, ese donde todavía se siembra esperanza, aunque el Estado la siga arrancando de raíz.














El gobierno habla de modernización, pero lo único moderno que tienen son las bombas lacrimógenas.
Cinco años pidiendo aumento y lo que reciben es gas. Así no hay país que crezca ni tierra que dé fruto.
Limber Cruz debería bajarse del carro oficial y pisar tierra, pa’ que vea lo que sufre el campo de verdad.
Increíble, los que alimentan al país son tratados peor que delincuentes. Qué vergüenza nacional.
Este gobierno es experto en regar gas, no soluciones. Los agrónomos merecen respeto, no represión.