Las autoridades mexicanas enfrentan una crisis tras las devastadoras lluvias torrenciales que azotaron el país durante el fin de semana, dejando al menos 64 personas muertas y 65 desaparecidas en cinco estados del centro y oriente de México.
Los deslizamientos de tierra, ríos desbordados y comunidades aisladas han complicado las labores de rescate, mientras los equipos de emergencia intentan acceder a zonas incomunicadas. Las autoridades advierten que la cifra de víctimas podría aumentar en los próximos días.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que alrededor de 100,000 viviendas fueron afectadas por las inundaciones, especialmente en Veracruz, Hidalgo, San Luis Potosí, Querétaro y Puebla, donde cayeron hasta 50 centímetros de lluvia en solo cuatro días.
“No había ninguna condición científica o meteorológica que pudiera indicarnos que la lluvia iba a ser de esta magnitud”, explicó Sheinbaum, agregando que el gobierno concentraba su vigilancia en el Pacífico, donde recientemente se habían formado las tormentas Priscilla y Raymond.
La mandataria reconoció que los recortes presupuestarios a programas de mitigación del cambio climático y la eliminación del fondo de ayuda para desastres naturales —disuelto durante la pasada administración— han dificultado la respuesta, aunque aseguró que no se escatimarán recursos para atender la emergencia.
“Hay suficientes fondos; no se va a escatimar en la ayuda”, afirmó Sheinbaum, señalando que el gobierno dispone de 867 millones de dólares para atender a las víctimas y reparar los daños.
Mientras tanto, la desesperación crece entre las comunidades más afectadas, donde el acceso a agua, alimentos y medicinas sigue siendo limitado y la ayuda aérea se ha convertido en la única vía posible para socorrer a miles de damnificados.












pobre gente tanta lluvia y todavía faltan desaparecidos
la naturaleza no tiene compasión cuando se desata
ay mi madre eso en México ta feo de verdad