República Dominicana.- En un país donde el salario mínimo cubre menos de la mitad de la canasta básica, una diputada del Partido Revolucionario Moderno (PRM) decidió que su drama personal merece atención nacional: Altagracia de los Santos cree que los diputados deberían ganar “del medio millón para allá”.
Sí, leyó bien. En plena crisis de alto costo de vida, apagones y hospitales sin insumos, una representante del partido de gobierno considera insuficientes los 320 mil pesos mensuales que recibe del erario. Según explicó, entre ropa formal, zapatos cerrados, gasolina y lavado diario del vehículo, ser diputado se ha vuelto una carga insostenible. Pobrecita.
Lo que no dijo la legisladora es que esos “gastos de representación” los paga el pueblo con sus impuestos, el mismo pueblo que trabaja doce horas diarias por un salario que apenas llega a los 20 mil pesos. Pero en la República Dominicana, la empatía parece tener rango político y el sentido común, límite partidario.
Más preocupante aún es el silencio del gobierno ante declaraciones como esta. Mientras se habla de austeridad, de reducción del gasto y de compromiso con la transparencia, sus propios legisladores exigen aumentos obscenos, como si ser servidor público fuera sinónimo de lujo.
El PRM, que llegó al poder prometiendo un “cambio”, parece más enfocado en garantizar el confort de sus funcionarios que en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Porque, al final, el mensaje que dejan declaraciones como esta es claro: el sacrificio siempre será para el pueblo, nunca para los que mandan.
Si los diputados sienten que 320 mil pesos no alcanzan, imaginen lo que siente un maestro, un médico o una madre soltera que sobrevive con una quinta parte de eso. Tal vez es hora de que la clase política, empezando por el PRM, recuerde que el Congreso no es una pasarela, sino un espacio para legislar por quienes no tienen ni zapatos cerrados, ni carro lavado, ni medio millón de pesos para gastar.














El PRM prometió cambio, pero lo único que cambió fue el bolsillo de sus funcionarios.
Esa mentalidad elitista es lo que está hundiendo la política. Ser diputado es servir, no enriquecerse.
Que viva una quincena con el sueldo mínimo, a ver si sigue pensando que 320 mil pesos son pocos.
Con razón el país no avanza. Los que deberían dar el ejemplo son los primeros en burlarse del pueblo.
Increíble el nivel de desconexión con la realidad. Mientras la gente pasa hambre, ellos se quejan porque no les da para la tintorería.
El pueblo sudando la gota gorda y ellos hablando de medio millón, qué abuso.
Debería pedir una beca de humildad, no un aumento.
Si con 320 mil no le da, imagínate el que gana el mínimo.
Con razón este país no avanza, piensan primero en ellos.
El descaro político no tiene límites aquí.
Pobrecita ella, lavando el carro todos los días con los cuartos del pueblo.
Se nota que no pisa un colmado hace años.
Que le cambien el sueldo por el de una enfermera a ver cuánto dura.
Medio millón dice… ella sí que no vive en este país.
Pero ven acá, ¿y el pueblo que vive con 20 mil al mes qué hace entonces?