Estados Unidos ha desplegado unos 10,000 soldados, junto a buques y aeronaves de combate, en una de las mayores operaciones militares registradas en el Caribe en décadas. La administración de Donald Trump describe la acción como parte de sus esfuerzos antidrogas y antiterrorismo, aunque analistas apuntan a que también busca presionar al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela.
El refuerzo comenzó a finales de agosto y se extiende por toda la región, con tropas estacionadas en buques de guerra y bases estratégicas en Puerto Rico. Según informes, la mitad de las fuerzas opera desde ocho buques, mientras la otra parte se encuentra en antiguos aeropuertos militares convertidos en bases logísticas, donde operan aviones F-35 y drones MQ-9 Reaper.
Aunque Washington insiste en que se trata de misiones de entrenamiento, imágenes satelitales y maniobras aéreas recientes —incluido el vuelo de bombarderos B-52 cerca de Venezuela— reflejan un despliegue de alto nivel que incrementa la tensión regional.
Puerto Rico se ha convertido en el centro operativo clave, con instalaciones adaptadas para drones armados y unidades de vigilancia. Desde allí, EE. UU. busca mantener una presencia activa y proyectar fuerza en el Caribe, mientras continúa asegurando que su propósito es la estabilidad regional.












pero si lo que buscan es frenar drogas y terrorismo pues hay que ver los resultados
una movida militar tan grande siempre da miedo
eso está pesado