El Gobierno de Cuba volvió a obtener este miércoles un respaldo mayoritario en la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) a su resolución que pide el fin del embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, una votación que La Habana gana de forma casi unánime desde 1992.
Las sanciones de Washington, conocidas como “embargo” en Estados Unidos y “bloqueo” en la isla, constituyen una compleja red de restricciones que afectan a sectores clave de la economía cubana, como las finanzas, el comercio exterior y las inversiones internacionales. Estas medidas, que se mantienen desde hace más de siete décadas, han sido denunciadas por el Gobierno cubano como el principal obstáculo para su desarrollo económico.
El origen de las sanciones se remonta al inicio de la Guerra Fría, poco después del triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959. Desde entonces, Washington ha mantenido y endurecido las restricciones, argumentando motivos relacionados con la promoción de la democracia y los derechos humanos en la isla.
Pese a los llamados de la comunidad internacional, Estados Unidos mantiene su política de presión económica, respaldada en los últimos años por países como Israel y algunos gobiernos de Europa del Este.
La resolución aprobada este miércoles refuerza una tendencia constante en la ONU, donde la mayoría de los Estados miembros —incluyendo aliados históricos de Washington— han reiterado su condena al embargo por considerarlo una medida unilateral que vulnera los principios del derecho internacional y afecta al pueblo cubano.












permite reasignar recursos diplomáticos a embajadas con mayor prioridad estratégica
refuerza su coherencia en política exterior y defensa de sus intereses
la decisión de ucrania puede ser vista como una postura firme frente a desacuerdos diplomáticos