Rusia lanzó este jueves un ataque masivo contra el sistema eléctrico de Ucrania, considerado uno de los más intensos de los últimos meses. Según las autoridades ucranianas, Moscú empleó cerca de 400 drones Shahed y más de 50 misiles, incluidos cuatro hipersónicos Kinzhal y cinco misiles balísticos Iskander-M o su versión norcoreana KN-23.
El bombardeo dejó daños significativos en varias centrales térmicas de la empresa privada DTEK. Su director ejecutivo, Maxim Timchenko, calificó el ataque como “extremadamente serio” y afirmó que Rusia busca “destruir por completo el sistema energético ucraniano”. Timchenko pidió a los aliados occidentales acelerar el envío de equipos para reparar las instalaciones destruidas y reforzar las defensas aéreas del país.
La Fuerza Aérea ucraniana informó que ningún misil hipersónico ni balístico pudo ser interceptado, evidenciando las limitaciones del sistema antiaéreo ante este tipo de armamento. Kiev ha solicitado a Estados Unidos y a sus socios europeos más baterías Patriot para proteger sus infraestructuras críticas.
El presidente Volodímir Zelenski detalló que los ataques alcanzaron al menos diez regiones, provocando cortes masivos de electricidad, agua y calefacción. En la región de Vínitsia, más de 400 localidades quedaron sin luz, mientras que en Dnipropetrovsk y Zaporiyia también se reportaron amplias interrupciones del servicio.
Autoridades locales en Leópolis confirmaron que dos infraestructuras energéticas fueron alcanzadas. Los racionamientos eléctricos programados continuarán en todo el país ante la reducción de la capacidad de generación, justo cuando Ucrania se prepara para el invierno.
El gobierno ucraniano calificó la ofensiva como una estrategia deliberada de Moscú para colapsar su red energética y debilitar la resistencia civil en medio de la guerra.











el ataque causó daños graves a centrales térmicas críticas, afectando el suministro eléctrico
el reconocimiento internacional del ataque puede generar mayor apoyo político y económico a Ucrania
: la alerta y coordinación con aliados permitirá acelerar la recuperación de la infraestructura eléctrica