Cada 31 de octubre el mundo se llena de calabazas, brujas y disfraces. Halloween, conocido como la Noche de Brujas, combina el antiguo festival celta del Samhain con la tradición cristiana del Día de Todos los Santos. Lo que comenzó como un ritual para despedir las cosechas y alejar a los espíritus, hoy es una de las celebraciones más populares del planeta.
Los pueblos celtas creían que esa noche los muertos regresaban al mundo de los vivos, por lo que encendían hogueras y usaban máscaras para protegerse. Con el paso del tiempo, la festividad viajó de Irlanda a Estados Unidos, donde tomó la forma moderna: calabazas talladas, niños pidiendo dulces con el “truco o trato” y fiestas llenas de terror.
Halloween ha cruzado fronteras. En países como España y varios de América Latina, la influencia del cine y la cultura estadounidense ha convertido esta fecha en un evento masivo. Las calles se llenan de disfraces, decoraciones tenebrosas y maratones de películas de miedo.
Aun así, muchas regiones conservan su toque propio: en México se fusiona con el Día de los Muertos; en Galicia, España, las leyendas de meigas y la Santa Compaña reviven; y en otras zonas, se siguen encendiendo velas y visitando los cementerios para honrar a los difuntos.
Más allá del comercio y las fiestas, Halloween sigue recordando la antigua idea de que entre la vida y la muerte, esa noche, la frontera se vuelve más delgada.












los chamaquitos lo que quieren es salir a buscar dulces sin importar la historia
Halloween se ha vuelto una moda hasta en los colmados ya venden calabazas
aquí to el mundo se disfraza pero pocos saben que eso viene de los celtas