República Dominicana. – Mientras el ministro de Hacienda, Magín Díaz, asegura que “el país no está al borde de una crisis”, la realidad le responde con apagones, caos y un pueblo que cada día siente más el peso del desorden económico y de la mala gestión pública.
Díaz, con su discurso técnico, afirmó que “la nación necesita un poco más de ingresos para la inversión pública”. Pero, ¿más ingresos de quién? ¿Del pueblo que ya no aguanta los altos precios, los apagones, los hospitales sin energía y la gasolina por las nubes?
En pleno debate sobre una posible reforma fiscal, el país vivió el martes un apagón general que paralizó todo: Metro, Teleférico, hospitales, aeropuertos y hasta los estadios de béisbol. Miles de dominicanos quedaron atrapados en ascensores y otros salieron a protestar cansados de tanta ineficiencia.
Y mientras millones quedaban en tinieblas, el movimiento político Guardianes del Cambio, cercano al PRM, restó importancia al apagón nacional. Sí, le restaron importancia. Como si dejar a once millones de personas sin luz fuera un simple “detalle técnico”.
Para colmo, el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, admitió que la planta de emergencia del Metro de Santo Domingo estaba en mantenimiento justo cuando el país se quedó sin electricidad. Lo dijo sin rubor, como si fuera normal que el sistema de transporte más usado del país no tuviera respaldo en una emergencia.
La respuesta surgió tras la denuncia del expresidente Leonel Fernández, quien cuestionó por qué no funcionaron los 40 megavatios destinados a emergencias en el Metro, recordando que esa energía debía activarse automáticamente ante un blackout.
Mientras tanto, los dominicanos se preguntan: ¿cómo puede hablarse de estabilidad fiscal si no hay estabilidad ni en el suministro eléctrico? ¿De qué sirve hablar de “reforma” cuando el sistema parece cada vez más roto?
El discurso de “no estamos en crisis” ya no convence a nadie. Porque cuando el país entero se apaga —literalmente— lo que queda claro es que la crisis no viene… la crisis ya está aquí.















Si esto no es crisis, entonces que alguien prenda la bombilla y lo explique.
Ese blackout fue el examen final de la gestión eléctrica, y salieron con F.
“No estamos en crisis”… díselo a la gente que se quedó trancá en el ascensor.
Hablan de reforma fiscal, pero el pueblo ta reformado del cansancio.
Guardianes del Cambio deberían cambiar de planta primero.
Leonel tiró la pulla y el gobierno se quedó sin enchufe
Metro sin planta! Eso sí fue una pela de luz, literal.
Aquí lo único que está estable es el apagón a la misma hora.
Ese apagón fue el verdadero “toque de queda” nacional
Magín puede decir lo que quiera, pero la nevera vacía no miente.