La ONU volvió a encender las alarmas sobre el peligro que enfrentan miles de desplazados en Sudán. El responsable del Servicio de Acción contra las Minas de la organización (UNMAS) en el país, Sediq Rashid, advirtió que la presencia de munición sin detonar, así como minas antipersona y antivehículo, está convirtiendo las zonas urbanas en territorios mortales.
En una intervención desde Port Sudán, Rashid explicó que muchas familias están intentando regresar a Jartum, Gezira y Sennar, donde la seguridad ha mejorado ligeramente. Sin embargo, estas áreas siguen contaminadas por explosivos ocultos entre los restos de la guerra.
“Cuando más personas vuelvan a zonas contaminadas, las víctimas civiles aumentarán. Podemos intentar bloquear el acceso, pero será difícil. Y cuando el retorno se acelere, veremos tragedias”, advirtió.
El contacto con estos artefactos puede causar heridas graves, amputaciones y discapacidades permanentes. Rashid insistió en que el riesgo no solo afecta a quienes regresan ahora, sino también a futuras generaciones: muchos de estos explosivos pueden permanecer activos durante décadas.
La contaminación por munición no solo amenaza vidas, sino que también impide el acceso a servicios básicos y dificulta la llegada de ayuda humanitaria. A diferencia de otros conflictos, explicó Rashid, la guerra en Sudán se desarrolla principalmente en zonas urbanas, donde se están utilizando armas diseñadas para campos de batalla, no para ciudades.
A este escenario se suman los 34 km² de munición acumulada desde conflictos previos, según datos de UNMAS. Pese a la dimensión del problema, la agencia apenas cuenta con cinco equipos de cuatro personas para identificar y retirar explosivos en todo el país.
Los artefactos pueden permanecer activos por fallos de fabricación, deterioro o el uso de armas indiscriminadas como bombas de racimo. La falta de información sobre posiciones de combate o el tipo de munición utilizada por los grupos armados dificulta aún más su localización.
Sudán vive en guerra desde abril de 2023, cuando estalló el enfrentamiento entre el ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), un conflicto que ya es considerado la peor crisis humanitaria del planeta.












La ONU lleva rato advirtiendo y como quiera la situación sigue fea
La gente quiere volver a su casa, pero ese regreso es casi una ruleta rusa
Sudán tá’ vuelto un campo minado literal, peligro por donde quieras.