Después de tres años y cuatro meses de trabajos, la Ciudad de México reabrió por completo este domingo la Línea 1 del Metro, el segundo sistema más grande de Latinoamérica. La renovación fue catalogada como el proyecto de mayor envergadura en los últimos 50 años, según Guillermo Calderón Aguilera, asesor de Movilidad del Sistema de Transporte Colectivo (STC).
Calderón destacó que el servicio contará con 39 trenes, de los cuales 29 son nuevos y forman parte del contrato con el consorcio chino CRRC Zhuzhou Locomotive, responsable de la rehabilitación integral desde 2021. “Son los trenes más modernos que existen en el país”, afirmó.
La reapertura incluye el tramo Juanacatlán–Observatorio y el funcionamiento completo de sus 20 estaciones, que transportarán a 851,000 pasajeros diarios. Para ello, se renovó totalmente el túnel, se corrigieron filtraciones y se impermeabilizaron los 20 kilómetros de recorrido.
El proyecto contempló la sustitución de 240,000 metros de perfiles de vía, la disposición de 200,000 toneladas de balasto, la instalación de 30,000 aisladores y el cambio de 64 aparatos de vía. En materia eléctrica se colocaron 336 km de charolas y más de 2,000 km de cableado, además de la renovación completa del sistema de drenaje y cárcamos, con 40 km intervenidos.
El Metro también contará con su propia red celular, tras la instalación de 200 km de fibra óptica y 80 km de red LTE. A esto se suman nuevos torniquetes, iluminación LED y un sistema de control tipo CBTC, considerado uno de los más modernos del mundo para mejorar la seguridad operativa.
La nueva Línea 1 funcionará con 5,952 cámaras de vigilancia, de las cuales 2,808 van a bordo de los trenes y 3,144 están distribuidas en andenes, vestíbulos y accesos.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, aclaró que no se trató de un mantenimiento mayor, sino de una reconstrucción total: “ni un tornillo quedó de antes”. La inversión ascendió a 37,000 millones de pesos (unos US$2,021 millones).
Sobre los 40 meses de trabajo, una de las principales quejas de los usuarios, Brugada afirmó que, en comparación con procesos similares en otros países, esta ha sido “la renovación más rápida del mundo”. Con la modernización, asegura, la Línea 1 está preparada para operar otros 50 años.
El “complejo Observatorio”, que forma parte de la línea, se conectará con el Tren Insurgente México–Toluca, cuya inauguración está prevista para enero de 2026, durante el gobierno de Claudia Sheinbaum.
La Línea 1 —conocida como la “línea rosa”— fue la primera en construirse en México en 1969, un proyecto que tomó 27 meses. Su remodelación, impulsada por Sheinbaum, tomó 40 meses, pero marca un salto tecnológico y operativo que, según las autoridades, posiciona al sistema al nivel de los mejores metros del mundo.













México modernizándose y uno aquí peleando por los apagones.
“39 trenes nuevos… aquí queremos aunque sea uno que no se quede varao.
Tres años y pico pa’ abrirla… pero por fin la gente puede respirar tranquila