República Dominicana. – Mientras la indignación ciudadana sigue a flor de piel por los escándalos de narcotráfico que, uno tras otro, golpean al Partido Revolucionario Moderno (PRM), el ministro de la Presidencia y presidente de esa organización, José Ignacio Paliza, salió en cadena nacional a decir que la impunidad “dejó de ser una opción”. Pero para un país que ya no compra discursos, estas palabras llegan tarde… y llegan flacas.
Paliza advirtió que podrían venir más casos ligados al crimen organizado. Y claro, ¿cómo no?, si cada semana sale un expediente nuevo, un detenido nuevo, o una red completa operando desde instituciones públicas, puertos o ayuntamientos. El país ya entiende que si están cayendo tantos… es porque quedan muchos más por caer. Como diría un dominicano: todavía falta mambo, y falta sacar más barcos de ese muelle.
El funcionario trató de calmar las aguas afirmando que estos casos no significan que el país esté peor, sino que “la ley finalmente actúa sin pedir permiso”. Pero la calle dice otra cosa. La percepción popular es clara: el narcotráfico se infiltró en el Gobierno con una profundidad que asusta, y las explicaciones oficiales suenan más a control de daños que a sinceridad.
Paliza insistió en que “no todos somos iguales” y que si hoy se conocen nombres y expedientes es porque el Ministerio Público es independiente. Sin embargo, lo que la gente siente es que los casos se destapan porque ya explotaron, no porque el Gobierno los destapó voluntariamente.
La desconfianza no es inventada; es el resultado de escándalos consecutivos, funcionarios vinculados, redes enteras operando desde estructuras públicas y una ciudadanía cansada de enterarse por la prensa de hechos que, en teoría, debieron detectarse mucho antes.
Paliza anunció una revisión profunda de todos los expedientes de dirigentes y militantes del PRM, prometió depuración, controles, auditorías internas y mano dura. Pero la pregunta inevitable es:
¿Y por qué empiezan ahora? ¿Por qué no cuando esos mismos nombres entraron a la boleta, a las instituciones o a los cargos?
Es fácil prometer rigor después que el escándalo estalló. Lo difícil era prevenirlo cuando la población confió.
El Gobierno podrá armar todos los comités y depuraciones que quiera, pero la realidad es que la desconfianza ya está instalada. Y sacarla no será tan sencillo como leer un comunicado.
El ministro también adelantó que el PRM propondrá reformar la Ley 155-17 para incluir a los partidos como sujetos obligados en el sistema antilavado. Una propuesta importante… pero que llega cuando la indignación ya es gigantesca. La gente agradece la intención, sí, pero a estas alturas suena más a reacción que a visión.
Porque el problema no es que no existan leyes.
El problema es que quienes debían prevenir no lo hicieron cuando tenían la oportunidad, el poder y el tiempo.
Paliza terminó diciendo que el PRM quiere demostrar que la política “puede y debe ser un espacio limpio”. Pero el país, mientras tanto, tiene muy fresca la imagen de exregidores, empleados de puertos, figuras municipales y dirigentes arrestados en redadas de narcotráfico.
Por eso la gente no aplaude discursos.
La gente espera resultados. Y resultados de verdad.
Porque si algo está claro es que por más mensajes, advertencias y promesas… el sentimiento nacional es uno: la población está defraudada. Y aunque hoy el Gobierno quiera justificarse, todavía falta tiempo, falta mambo… y faltan más barcos por salir de ese muelle.
















Los casos no se destaparon por transparencia sino porque explotaron
La confianza se perdió y recuperarla no es tan fácil como dar un discurso
Ahora quieren depurar después que el barco se llenó de agua
Las explicaciones del Gobierno suenan más a control de daño que a sinceridad
Si hay tantos presos es porque quedaban demasiado adentro del sistema
El pueblo está harto de enterarse por la prensa y no por las autoridades
Cuando la corrupción sale sola es porque la cosa estaba podrida desde antesuiere cadenas nacionales quiere resultados de verdad
La gente no quiere cadenas nacionales quiere resultados de verdad
Cada semana un nuevo escándalo y todavía dicen que aquí todo está mejorando
El país está cansado de discursos y promesas que no resuelven nada