El jefe de la Oficina del Presidente de Ucrania, Andréi Yermak, presentó su renuncia este viernes en medio de un creciente escándalo de corrupción que sacude al entorno más cercano del mandatario Vladímir Zelenski. La dimisión se hizo pública poco después de que agencias anticorrupción registraran la vivienda de Yermak como parte de una investigación en curso.
La Presidencia ucraniana publicó el decreto que formaliza su salida, confirmando así uno de los movimientos políticos más significativos desde el inicio del conflicto con Rusia. Zelenski agradeció la labor de Yermak y aseguró que la Oficina del Presidente será “reiniciada”, con consultas programadas para elegir a la nueva persona que asumirá la jefatura.
El mandatario también anunció que, a partir de ahora, las negociaciones con Estados Unidos estarán a cargo del jefe del Estado Mayor General, el secretario del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, además de representantes del Ministerio de Exteriores y de los servicios de inteligencia.
Yermak, considerado durante años como la “mano derecha” del presidente y descrito por múltiples medios internacionales como el hombre más poderoso de Ucrania después de Zelenski, enfrentaba crecientes señalamientos. Reportes de The Times, Financial Times y otras publicaciones lo describían como una figura central en la toma de decisiones, con una influencia que algunos calificaban de “poder ilimitado”.
Su salida se interpreta como un intento del Gobierno de distanciarse del escándalo que involucra a altos cargos del sector energético y a figuras influyentes del círculo presidencial.
Las investigaciones anticorrupción han revelado sobornos millonarios, pagos irregulares, grabaciones secretas y operaciones ilegales dentro del sector energético, en un caso que suma al menos cinco detenidos y siete sospechosos adicionales. La Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) estima que los sobornos ascienden a unos 100 millones de dólares, vinculados a contratos de la empresa estatal Energoátom.
En paralelo, el diputado Yaroslav Zhelezniak señaló que Yermak podría ser el misterioso “Alí Babá” mencionado en las llamadas “cintas de Míndich”, que contienen horas de conversaciones entre allegados a Zelenski actualmente bajo investigación. También lo acusa de influir en la aprobación de leyes que buscaban modificar la autonomía de las principales instituciones anticorrupción, iniciativa que finalmente fue frenada por presión internacional.
El caso continúa escalando y amenaza con convertirse en una de las crisis políticas más delicadas para el Gobierno ucraniano desde el inicio de la guerra.














por lo menos las agencias anticorrupción están trabajando y no se están dejando meter cuentos
está fuerte que el jefe de la oficina del presidente tenga que renunciar así mismo
ay papá otro lío más de corrupción allá en Ucrania ahora con un funcionario tan cercano a Zelenski