El Ministerio del Interior del Gobierno de Hamás en Gaza denunció este domingo que Israel ha incumplido el alto el fuego en 591 ocasiones desde su entrada en vigor el pasado 10 de octubre, lo que —aseguran— ha dejado 357 muertos y 903 heridos en la Franja.
Según el comunicado, las presuntas violaciones incluyen 164 episodios de disparos contra civiles y zonas residenciales, 25 incursiones de vehículos militares más allá de la línea amarilla, 280 bombardeos por tierra, aire y artillería, y 118 demoliciones de viviendas e infraestructuras civiles.
Hamás acusa a Israel de aplicar una política de “destrucción sistemática” destinada a castigar colectivamente a la población, algo que considera una violación grave de los Convenios de Ginebra.
El ministerio también afirmó que Israel ha detenido a 38 personas dentro de Gaza desde el inicio de la tregua.
A pesar del alto el fuego, la situación humanitaria continúa deteriorándose. La Sanidad gazatí advirtió de que la falta de medicamentos especializados se ha vuelto crítica, especialmente en el área oftalmológica. Señalan que 4.000 pacientes con glaucoma corren riesgo de perder la visión debido a la escasez de tratamientos y opciones quirúrgicas.
El Gobierno de Gaza pidió a las partes involucradas facilitar el acceso de insumos médicos y asistencia humanitaria.
Israel, por su parte, sostiene que Hamás también viola la tregua con movimientos de milicianos más allá de la línea amarilla y retrasando la entrega de los cuerpos de dos rehenes fallecidos que siguen en el enclave: un soldado israelí y un ciudadano tailandés.
Hamás acusó a Israel de frenar el avance hacia la segunda fase del alto el fuego, que incluye la apertura del cruce de Rafah y pasos adicionales para asistencia humanitaria.
El portavoz del movimiento, Hazem Qassem, afirmó que las milicias continúan buscando los cuerpos de los rehenes como parte de su compromiso con lo pactado, al tiempo que pidió a los mediadores aumentar la presión sobre Israel para que cumpla sus obligaciones.











