Los hondureños acudieron el domingo a las urnas para elegir a su próximo presidente en un ambiente de tensión marcado por la advertencia del mandatario estadounidense, Donald Trump, quien amenazó con recortar la ayuda al país si no resulta ganador el candidato derechista Nasry “Tito” Asfura.
A pesar del cierre oficial de los centros de votación a las 17H00 locales (23H00 GMT), largas filas persistían en varios puntos del país. Ante la alta afluencia, el Consejo Nacional Electoral (CNE) decidió extender la apertura por una hora adicional.
La gran interrogante ahora es si la intervención de Trump habrá influido en el electorado. En vísperas de los comicios, el presidente estadounidense llamó abiertamente a votar por Asfura, exalcalde de Tegucigalpa y empresario de 67 años, advirtiendo que Washington no seguiría “malgastando” recursos si su candidato no ganaba.
Las elecciones definirán si Honduras —un país con un historial de fraudes, inestabilidad política y golpes de Estado— renueva su apuesta por el primer gobierno de izquierda encabezado por Xiomara Castro, o si gira hacia la línea conservadora apoyada por Asfura. La presión internacional también se ha hecho sentir: el presidente argentino Javier Milei se sumó al respaldo al candidato nacionalista.
El CNE prevé ofrecer los primeros resultados en el transcurso de la noche.
Más de 6,5 millones de hondureños estaban habilitados para votar en una sola vuelta, no solo por la presidencia, sino por diputados y alcaldes para el período 2026-2030, en medio de una campaña salpicada de denuncias anticipadas de fraude.
La advertencia de Trump pesa en una nación profundamente dependiente de Estados Unidos, donde el 60% de los 11 millones de habitantes vive en pobreza y aproximadamente 27% del PIB proviene de remesas enviadas desde el exterior.














Cuando un país vota así, con la mirada encima, la tensión se siente
Asfura debe estar diciendo: ‘Gracias por la ayuda, pero suéltame suave
“Eso de condicionar la ayuda suena más a amenaza que a diplomacia.”