El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este martes que Washington ha observado “ciertos avances” en las conversaciones con Rusia para buscar un alto el fuego en Ucrania, aunque admitió que persisten diferencias profundas sobre el futuro de los territorios ocupados por Moscú.
Rubio explicó que el foco estadounidense está en definir un punto medio que garantice la seguridad de Ucrania y le permita recuperar estabilidad y crecimiento económico tras más de tres años de guerra. Según dijo, cualquier acuerdo debe ofrecer a Kiev garantías reales para reconstruir su país y desarrollar su economía sin amenazas futuras.
Desde Moscú, el Kremlin negó que exista progreso relevante en el tema territorial. Yuri Ushakov, asesor principal del presidente Vladimir Putin, sostuvo que Rusia no ha identificado una base común con Washington sobre las regiones actualmente bajo control ruso —aproximadamente el 19 % de Ucrania— aunque admitió que algunas de las ideas estadounidenses pueden “discutirse”.
La reunión celebrada en Moscú se extendió durante cinco horas e incluyó a Putin, al enviado estadounidense Steve Witkoff y a Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump. Fuentes diplomáticas señalaron que este encuentro se suma a una cadena de contactos intensos en los últimos días para intentar bajar la tensión del conflicto.
Tras la cita, Ushakov reconoció que hubo “algunos puntos de coincidencia”, pero advirtió que Putin mantuvo una postura crítica frente a otras propuestas. Paralelamente, fuentes ucranianas indicaron que Witkoff y Kushner podrían reunirse este miércoles con representantes de Kiev, posiblemente en Bruselas.
Mientras tanto, el presidente ucraniano Volodimir Zelensky, de visita en Irlanda, insistió en que Ucrania no aceptará acuerdos que solo congelen el conflicto. Remarcó que ninguna decisión debe tomarse sin la participación de su país y aseguró que la resolución de la guerra no tendrá “caminos fáciles”.
Desde Washington, Trump reconoció que las negociaciones siguen “llenas de dificultades” y calificó la situación como “un desastre”, aunque reiteró su disposición a continuar los esfuerzos diplomáticos.
En el terreno militar, Ucrania enfrenta presiones adicionales. En noviembre, Rusia logró su mayor avance territorial en un año, con 701 kilómetros cuadrados recuperados, incluida la estratégica ciudad de Pokrovsk y Vovchansk en el noreste. Aunque Moscú asegura haber tomado Pokrovsk, Kiev sostiene que los combates continúan.
Las tensiones también crecieron en Europa, donde algunos gobiernos expresaron inquietud ante la posibilidad de que Washington y Moscú negocien sin consultas amplias al resto del continente. Putin acusó a Europa de “bloquear” una salida política y advirtió que Rusia está dispuesta a prolongar la guerra “si Europa quiere y empieza”.













Los territorios ocupados siempre han sido el lío más grande en esa guerra
Ese alto el fuego suena bonito pero todavía hay mucha tela por cortar
Si Rubio dice que hay avances es porque algo se está moviendo por debajo