Suecia anunció este viernes una reorientación profunda de su política de cooperación internacional, que incluye dejar de otorgar asistencia financiera al desarrollo a cinco países para concentrar más recursos en el apoyo a Ucrania.
La medida afectará a Zimbabue, Tanzania, Mozambique, Liberia y Bolivia, naciones con las que el Gobierno sueco planea transformar su relación hacia alianzas basadas en comercio e intereses estratégicos, en lugar de ayuda directa. Esta retirada será gradual y deberá completarse en 2026, según informaron medios locales.
El Gobierno explicó que Ucrania es ahora su “prioridad más importante” en la agenda exterior, por lo que destinará al menos 10.000 millones de coronas suecas (unos 1.063 millones de dólares) en 2026, equivalente a cerca del 20 % de toda su ayuda internacional.
Benjamin Dousa, ministro de Cooperación para el Desarrollo y Comercio Exterior, defendió la decisión afirmando que la ayuda sueca “ha estado demasiado dispersa durante mucho tiempo” y que ahora corresponde “tomar decisiones difíciles” para fortalecer el apoyo a Kiev.
La reestructuración liberará más de 2.000 millones de coronas (unos 212 millones de dólares) durante los próximos dos años, fondos que se dirigirán a proyectos de reconstrucción, especialmente en infraestructura energética ucraniana.
El cambio también tendrá consecuencias diplomáticas: Suecia cerrará sus embajadas en Bolivia, Liberia y Zimbabue, lo que reducirá su presencia directa en estas regiones. En esos tres países, la ayuda deberá retirarse antes del 31 de agosto del próximo año, mientras que Tanzania y Mozambique seguirán el mismo calendario de reducción progresiva.
Desde 2022, cuando el actual Gobierno asumió el poder, Suecia ya ha recortado asistencia a más de diez países, incluidos Burkina Faso y Malí.









