En la República Dominicana ya nadie se sorprende, pero sí se indigna. Ahora le toca el turno a Santiago Hazim, exdirector de SeNaSa, señalado por el Ministerio Público como jefe de una red que habría drenado miles de millones de pesos del seguro estatal, ese mismo que debe proteger a millones de dominicanos… no saquearlos.
Según la acusación, Hazim no actuaba solo. Operaba —siempre según la Procuraduría— con un combo de colaboradores, contratistas, amigos cercanos y hasta familiares que habrían convertido el presupuesto de SeNaSa en una alcancía privada. No fue un “error administrativo”, fue un golpe quirúrgico: coalición de funcionarios, sobornos, desfalco, falsificación, lavado… y pare usted de contar.
La operación del fin de semana lo dejó claro: 12 allanamientos, 25 fiscales y más de 200 agentes. Todo eso para atrapar a ocho implicados, entre ellos Gustavo Messina, Germán Robles, Francisco Minaya, Eduardo Read Estrella y otros nombres que probablemente usted nunca había escuchado… pero que manejaban millones como si fueran maní.
Hasta ahí, todo bien. Justicia en acción, ley actuando, proceso en marcha. Pero el país no es ingenuo.
Porque si esta supuesta red movía tantos millones
—¿de verdad solo eran esos ocho?
¿Nadie más firmaba, aprobaba, supervisaba o “no veía nada”? ¿Una estructura así se arma de la nada sin tener padrinos grandes metidos en el juego?
La propia Procuraduría dejó caer la bomba: “Otras personas físicas y jurídicas siguen bajo investigación”.
Traducción al dominicano: faltan peces gordos, pero van a caer más adelante… si es que caen.
Y aquí está el punto picante: El Gobierno quiere vender esto como una muestra de transparencia, pero la gente está cansada de ver casos que comienzan con estruendo y terminan con silencio. SeNaSa es demasiado grande, demasiado sensible y demasiado estratégico como para que el país crea que todo se resolvió metiendo ocho personas presas.
Porque la pregunta que todo el mundo se está haciendo es una sola: ¿Es esto el principio del fin de una red… o apenas la parte pequeña de un iceberg que todavía no se ha querido destapar?
La justicia anda en eso. El país también. Pero esta vez, el pueblo no quiere chivos expiatorios ni novelas a medias. Quiere nombres completos, apellidos pesados y explicaciones claras.
Porque si en SeNaSa hubo corrupción a gran escala, entonces alguien más grande tuvo que haber permitido que se gestara. Y hasta que eso no se diga frente al país… la sensación seguirá siendo la misma: cayó Hazim, sí, pero los peces gordos todavía están nadando tranquilos.















Bueno pero algo es algo por lo menos esta vez se está hablando claro y se está actuando
Da coraje ver cómo convierten las instituciones en un colmadito de ellos
Ojalá y esta vez sí haya consecuencias de verdad porque el país está harto
Si Hazim hizo todo eso que lo metan preso sin privilegios ni cuentos
Ese dinero era pa’ la salud de la gente no pa’ estar llenando bolsillos ajenos
Pero uno no sabe si esto quedará en bulto como otros casos que se enfrían
Por lo menos el Ministerio Público está dando el paso y destapando la olla
Eso parece un robo organizado de los finos como siempre pasa aquí
Si es verdad todo eso deberían caerle arriba sin pena ni miedo
Mira mi hermano eso de Hazim no sorprende a nadie pero uno se quilla porque juegan con el dinero de los pobres